La Virgen del Carmen de Puerta Nueva protagoniza una imagen para la historia saliendo a las puertas del templo para bendecir a Córdoba

La terrible crisis sanitaria derivada de la pandemia provocada por el coronavirus Covid-19 que está volviendo a ganar en intensidad en los últimos días por todo el territorio español ha privado al universo cofrade de disfrutar, con plena normalidad, de la vivencia de una las jornadas más significativas de la religiosidad popular en España, la festividad de la Virgen del Carmen. 

Lo que no ha podido, en ningún caso, es impedir que de manera más íntima fieles y devotos hayan rendido pleitesía a la Madre de Dios en una de las advocaciones más importantes de cuantas preñan nuestra geografía. La cercanía a la Virgen del Carmen que ha tenido lugar de manera muy especial en uno de los centros neurálgicos de esta devoción de la ciudad de Córdoba, azotada en las últimas horas por un inquietante rebrote, la parroquia del Carmen Puerta Nueva. 

Allí, y con el objetivo de pedir amparo y protección, en estos momentos de exacerbada tribulación, la Virgen del Carmen salió al atrio de su parroquia, conversión de la función principal celebrada en su honor el pasado 16 de julio, para bendecir al pueblo de Córdoba, en un hermoso gesto cargado de simbolismo y significado que viene ejemplificar, una vez más, la especialísima vinculación en existe, personal, intransferible e imperecedera, entre el pueblo cofrade y sus devociones más auténticas, las permanecen enraizadas para siempre en el imaginario colectivo de nuestras ciudades y pueblos y en sus más hondas tradiciones, con procesión o sin procesión, con pandemia o sin ella. Una nueva imagen para la historia.