La imagen de Nuestra Señora del Rosario, venerada por los fieles del Barrio León, ha sido repuesta al culto este domingo tras la finalización de una importante intervención de conservación-restauración dirigida por el reconocido especialista Darío Ojeda, cuyo taller ha liderado los trabajos en coordinación con diversos profesionales.
La talla, realizada por Luis Álvarez Duarte entre los años 1982 y 1984, ha sido sometida a un completo estudio técnico previo, que incluyó análisis con luz ultravioleta, radiografías y tomografía axial computerizada, con el objetivo de diagnosticar con precisión el estado interno y superficial de la imagen.
A nivel estructural, la actuación ha supuesto la renovación completa del candelero, que ha sido sustituido por uno nuevo de madera de cedro, elaborado por el ebanista Enrique Gonzálvez, así como el resanado de grietas y ensambles deteriorados. Los antiguos sistemas de fijación metálicos han sido retirados y reemplazados por anclajes de acero inoxidable, más adecuados desde el punto de vista técnico y conservativo.
En lo que respecta a la policromía, se ha llevado a cabo una limpieza superficial cuidadosa, retirando suciedad acumulada y repintes no originales, con el fin de recuperar la estética primitiva de la imagen. Las zonas perdidas han sido reintegradas siguiendo criterios miméticos, habituales en restauraciones de imágenes devocionales, lo que ha permitido devolverle su aspecto original sin alterar su autenticidad.
Como parte final del proceso, se han colocado nuevas pestañas de pelo natural tanto a la Virgen como al Niño Jesús, realizadas por el imaginero Esteban Sánchez Rosado, completando así una intervención que conjuga rigor técnico y respeto artístico.
Con esta restauración, la Hermandad del Rosario devuelve todo el esplendor a la imagen, preservada para el futuro gracias a un meticuloso trabajo que garantiza la perdurabilidad y belleza de una imagen profundamente arraigada en la vida religiosa y popular del barrio.









