A paso mudá, Córdoba, Opinión, Sevilla

Largas noches de ilusión

¿Quién no recuerda los distintos momentos que nos dio la cuaresma cuando éramos pequeños/as? Momentos que para un cofrade nunca se olvidarán, a pesar de todos los años que puedan pasar.

Noches en las que mientras papá ensayaba con su paso, tú ibas a verlo con mamá, fuese la hora que fuese, terminase a la hora que terminase. Y si no había ensayo del paso, había ensayo de la banda. Largas noches en esta última, y no solo en cuaresma, viendo, disfrutando, aprendiendo, sintiendo… y un sinfín de adjetivos para calificar dichos sentimientos.

Largas noches en la Iglesia, mientras papá ayudaba en el montaje de los pasos y mamá en las labores de organización. No importaban las tantas horas que conllevaba dicha labor, ni importaba quedarse dormido en un banco de la Iglesia mientras se realizaba el trabajo, la cuestión era irse el último, era el no abandonar nunca.

Largas noches cuaresmales de ensayos musicales, andando por las calles cercanas al local de la agrupación. Noches en las que no importaba que al día siguiente hubiera clase, porque era puro disfrute.

Y llegaba el Sábado de Pasión, esa noche donde los nervios eran inmensos, donde sabías que al día siguiente saldría el Señor. Día de palmas y olivo, día de niños nazarenos, y el Señor está en la calle, todo un año esperando dicho momento, para que las largas noches de cuaresma, pasen como cortas noches viviendo por nuestras calles la pasión.

La Semana Grande pasa volando, y como niño, te entristeces al ver que el Señor Resucitado está entrando al templo. Una larga espera es lo que toca, pero siempre sin perder la ilusión.

Los niños y niñas juegan un papel fundamental en nuestra Semana Santa, y muchas veces, con diversas actuaciones, hacemos que éstos pierdan la ilusión por vivirla. Recordemos fríamente nuestra forma de disfrutar dicha fecha, dichas noches, para poder recuperar dichas ilusiones… ilusiones que por una parte se van perdiendo por los diferentes acontecimientos que se dan en las hermandades y cofradías, que hacen que este mundo se convierta en negocio y marketing, en vez de fe y devoción.

No juguemos con la ilusión de los niños y niñas; démosle la ilusión que merecen, ya que ellos son el futuro, tanto de las hermandades como de la sociedad.

Jesús dijo: «Dejen que los niños vengan a mí, y no se lo impidan,

porque el reino de los cielos es de quienes son como ellos.»

Mateo 19:14