Las cofradías cordobesas volverán a llevar un cirio encendido en Semana Santa por los cristianos perseguidos

Por cuarto año consecutivo, Ayuda a la Iglesia Necesitada ha propuesto a las cofradías de la Diócesis de Córdoba su adhesión a la propuesta de dar luz a los cristianos que sufren persecución por amor a Jesucristo y su madre María. Así lo ha puesto de manifiesto la diócesis de Córdoba en un comunicado en el que explica que para ello pide que las hermandades participantes en la Semana Santa coloquen en sus pasos de palio, Cristo o misterio, un cirio encendido, cuyo significado es la unión en la oración por los cristianos perseguidos y necesitados del siglo XXI. Como en años precedentes, la organización ofrece un logo adhesivo para colocarlo en uno de los cirios, así como una oración que piden se rece al comienzo de la estación de penitencia, o durante el recorrido, y por último proponen la posibilidad de dedicar una levantá de los pasos como signo de unión de la Iglesia.

Siria, Pakistán, India, Nigeria, Corea del Norte, Irak, Egipto, Sudán del Sur, China, Vietnam, Venezuela, Nicaragua… estarán así presentes y representados como una luz cerca de Cristo y de María. La repercusión de esta iniciativa volverá a ser mundial ya que se va a realizar un reportaje fotográfico que se difundirá en la web, revistas y folletos propios de la organización, además de a los medios de comunicación social de la Iglesia en el mundo.

ACN es una fundación Pontificia perteneciente a la Santa Sede, presidida por el Papa Francisco y representada en España por el Nuncio de su Santidad, monseñor Bernardito Auza. La ayuda que ofrece se traslada a diferentes ámbitos de actuación como la construcción y reconstrucción de iglesias, ayudas de emergencia, formación de religiosos y laicos, medios de transporte, asistencia para religiosas, material catequético o medios de comunicación.

Se fundó en 1947, tras la II Guerra Mundial el mundo quedó dividido en dos partes, Occidente, la vieja Europa de hondas raíces cristianas y Oriente, la Europa del Este. Desde entonces las fronteras de la Iglesia que sufre se han ampliado a países de Asia, África y Oriente Medio.