El próximo Martes Santo será sumamente singular para los hermanos de la Hermandad de la Agonía. Ese día todas las miradas del universo cofrade se dirigirán a la Cofradía del Naranjo porque protagonizará el estreno más importante que se ha producido en la Córdoba Cofrade en los últimos tiempos, la incorporación a la cofradía de la Virgen de la Salud, la maravillosa dolorosa que tallase Miguel Ángel González Jurado en 1988 para sanar las heridas de los afligidos, ejerciendo de Divina Enfermera de este valle de lágrimas que tanto la necesita en los tiempos que corren.
La entrevista concedida a Gente de Paz por parte de Antonio Moral, director de la formación musical elegida para acompañarla en esta histórica jornada, la Banda de Música de Cabra, desveló que, si todo se desarrolla por los cauces previstos, serán cuatro las composiciones propias que acompañarán el devenir de la Reina del Naranjo en el día más importante que ha vivido su cofradía desde que tomase la determinación de hacer carrera oficial en el corazón de Córdoba. Dos de ellas ya vieron la luz en el año 2014, una tercera se halla en forma de pentagrama en el cajón de los sueños por cumplir de los hermanos de la Cofradía del Martes Santo y la cuarta nacerá de la creatividad del propio Moral, tal y como anunciaba en declaraciones concedidas a este periódico.
Las dos primeras marchas, que ya debieron sonar tras la «ópera prima» de González Jurado en 2014, tienen nombre y apellidos. La primera de ellas «Madre Bendita de la Salud«, obra de Francisco J. Lozano, fue estrenada por la desaparecida banda de música de Santa María de la Merced el 14 de septiembre de 2014 en el Salón de Actos del Palacio de la Merced, sede de la Diputación Provincial de Córdoba. La segunda lleva por título «Salud, Reina del Naranjo» y fue creada por el afamado compositor Jorge Águila, muy conocido y respetado fundamentalmente por su producción en el género de cornetas y tambores, donde ha compuesto auténticos iconos dentro de este estilo, si bien su creatividad ha explorado otros campos.
Ambas piezas deberían haber acompañado el caminar de la Virgen de la Salud con motivo de la frustrada salida extraordinaria que por el XXV aniversario de su hechura iba a protagonizar por las calles de su barrio el 11 de octubre de 2014 y la inoportuna climatología impidió. Se trata de dos marchas que transmiten el anhelo, la ilusión, la emoción y el ansia de materializar el sueño tantas veces soñado de ver a la Reina del Naranjo por las calles de Córdoba, cuya estructura compagina la solemnidad y la elegancia que ha de ser la seña de identidad del palio de la Salud con la infinita dicha de tocar el cielo de los deseos alcanzados, el caminar reposado de su cuadrilla de valientes con el alegre compás de las bambalina de su palio golpeteando con los varales de su altar itinerante.
Dos obras que unidas a las dos que hasta el momento nunca han sido interpretadas, una que lleva por título «Nuestra Señora de la Salud» y es obra de Eusebio Jiménez Tejada y la última que Antonio Moral tiene previsto ofrendar a la Virgen y que, estas sí, se convertirán en estreno absoluto tras el manto de la Divina Enfermera, cuajan un interesante acervo inmaterial que engrosa el patrimonio de una cofradía que es demostración práctica de cómo el trabajo común y el esfuerzo colectivo han contribuido a experimentar, sobre los sólidos cimientos del pasado inmediato, una impresionante evolución que se ha convertido por derecho propio en ejemplo de buen hacer en virtud de todos y cada uno de los proyectos que emprende.





