El Capirote, Opinión, Sevilla

Las exposiciones de Cuaresma

La actualidad cofradiera pasa en tiempos de Cuaresma por abordar las exposiciones que están teniendo lugar en la ciudad y que se extenderán -la mayoría de ellas- hasta Semana Santa inclusive. Esta semana hemos tenido además entrevistas ñoñas cargadas de sentimentalismo barato y entregas de premios a personalidades que poco nivel aportan al mundo de la Semana Santa, basando sus estudios en repetir historias sin aportar ninguna novedad, pero ese es otro tema.

Centrándonos en las exposiciones cierto es que no cuentan con la categoría de las del año pasado pero no por ello hay que desmerecer a las que han aterrizado hace escasas semanas. Quizá la más destacable sea la que la Fundación Cajasol acoge con motivo del 250 aniversario de la hechura de la Virgen de las Aguas, del Museo. La muestra tiene detrás un esfuerzo enorme para reunir desde obras muy conocidas, como la antigua titular del Silencio o la dolorosa de San Bartolomé, con otras de pequeño formato que duermen en las clausuras conventuales. En la última planta la hermandad del Lunes Santo reúne parte del ajuar mariano, partituras y patrimonio pictórico de una de las dolorosas más emblemáticas de nuestra Semana Santa.

Comparte espacio con la dedicada a Manolo Cuervo, donde la estrella es el cartel de este año. Pero a tenor de las visitas no está llamada a ser recordada de aquí a unos años. Es increíble cómo, siendo además gratuita, los visitantes acuden directamente a la del escultor sevillano, por lo que la dedicada al artista coetáneo puede verse con apenas un par de personas alrededor. Así, de un vistazo puede uno contemplar algunas de las obras de Manolo sin necesidad de detenerse en el tiempo.

El Círculo Mercantil ha acogido desde enero varias muestras. Tuvo que ampliar la de «El hombre de la Sábana Santa» ante la avalancha de visitas. Ha sido sin duda una de las que mayor afluencia ha recibido desde que se iniciara en la céntrica sede de la calle Sierpes Círculo de Pasión. Tal multitud de cuestiones desconocidas por el gran público que hubo quien regresó para paladear mejor los detalles que es escaparon en un primer momento. Ahora, la de la revista «Nazarenos», a excepción del montaje, poco puede ofrecernos. Porque en su corta andadura no puede presumir de haber contado entre sus páginas con revelaciones sobre autorías o estudios de primer nivel. Se acompaña por una vitrina con la mayoría de publicaciones cofradieras que han visto la luz en la ciudad, que es como si uno busca revistas de tal temática en Wallapop o Todocolección. Porque no hay más donde rascar. Por destacar, el espacio que acoge los programas de El Correo de Andalucía.

Y tomando dirección al centro, uno se topa con la del gremio de Arte Sacro. Dedicado a las devociones domésticas no observo el mismo nivel que en ediciones anteriores. Esperan todavía la llegada de la túnica del Nazareno de los Gitanos o una de las preseas de la Macarena. Mientras tanto conténtense con una foto, o pásense a partir del 28 que será cuando se ubiquen sendas piezas. Este año se salva por el Caído de Lourdes Hernández Peña, que no para de recibir elogios y flashes a cada instante, y la dolorosa de Montes de Oca, a la que han relegado a una sala donde comparte espacio con otras obras, todas ellas en un lugar que parece un espacio expositivo aparte, donde no acompañan ni los paneles negros ni la escasa iluminación de tal sala.