Con varias décadas de servicio a la cofradía que capitanea la Noche de Jesús, Charo y Mercedes Barrones afrontan con emoción un pregón que «ni por asomo se nos había pasado jamás por la mente»; «hay pasajes que nos ha costado leer sin soltar una lágrima», confiesan las hermanas de Jesús
El 3 de enero de este año quedará grabado por siempre en la memoria de las hermanas Rosario y Mercedes Barrones como un día de sorpresa y emoción. Mientras se encontraban en el patio de la capilla de San Juan de Letrán, fueron requeridas por la hermana mayor, María del Carmen Tejero Enríquez, para comunicarles una noticia inesperada: habían sido designadas por para ser las Pregoneras de Jesús Nazareno en 2025.
La reacción inicial fue de incredulidad y asombro, ya que «ni por asomo nos había pasado por la mente», expresan con sorpresa. Mercedes, una de las hermanas, se mostró dubitativa ante la propuesta, asegurando que «nunca había hecho algo similar y hablar en público no estaba entre sus habilidades». Sin embargo, tras una reflexión y una conversación entre ambas, decidieron aceptar el desafío como un servicio a su hermandad. «Nos llamamos por teléfono y nos dimos ánimos mutuamente. Vamos las dos juntas», afirmaron con determinación.
Mercedes y Rosario, Rosario y Mercedes o, mejor dicho, Mercedes y Charo, que es como se las conoce desde siempre en la hermandad, han compartido toda su vida en paralelo: nacieron juntas, estudiaron la misma carrera, trabajaron juntas y se jubilaron el mismo día. Su historia es un reflejo de unidad y compromiso tanto con sus familias como una hermandad de la que forman parte desde hace décadas. «Somos hermanas de Jesús, no solo cofrades de un día», destacan, subrayando que su vínculo con la hermandad «trasciende de la procesión anual».
En cuanto a cómo han decidido afrontar el pregón, ambas confiesan que bajo «una mezcla de emoción y responsabilidad». Desde el primer momento, comenzaron a plasmar ideas en papel, con bolígrafo, lápiz y goma de borrar. «Si se me ocurría algo, lo anotaba rápido para que no se me olvidara», comentó una de ellas. Poco a poco fueron dando forma a un discurso cargado de recuerdos y vivencias, en el que cada palabra reflejaba su amor y dedicación a la hermandad, a Jesús Nazareno, Nuestra Madre y Señora del Traspaso, además del Cristo de la Buena Muerte y de San Juan.
En este sentido, señalan que la escritura del pregón está marcada por «momentos de emoción bastante intensos». «Hay pasajes que nos ha costado leer sin soltar una lágrima», confesaron. Sin embargo, a fuerza de repetirlo y hacerlo suyo, han logrado superar la carga emocional y prepararse para el gran día. «Cada vez dolía menos y lo interiorizábamos más», aseguraron.
Con varias décadas de experiencia y convivencia en la hermandad, las hermanas Barrones han vivido incontables «Noches de Jesús», cada una con una emoción especial. Por ello, el próximo sábado día 22 de marzo, a partir de las ocho y media de la tarde, el XLIV Pregón a Jesús Nazareno que acogerá la capilla de San Juan de Letrán ofrecerá desde «la mirada del abuelo que ve salir a su nieto en la procesión hasta la ausencia de seres queridos que ya no están» porque cada noche ha sido «un reflejo de la devoción y el paso del tiempo». «La estampa es la misma, pero la emoción siempre cambia», añadían.
En este sentido, ambas manifiestan que las vivencias en la hermandad no se limitan solo a las procesiones, sino que abarcan años de compromiso y entrega. Ambas han participado en la organización de numerosos eventos, en la ayuda a los más necesitados y en la transmisión de los valores de la hermandad a nuevas generaciones. «No es solo lo que se ve en las calles, sino todo lo que hay detrás, cada pequeño detalle que hace que la hermandad siga viva», afirmaron.
El pregón del sábado no será solo un discurso, sino un testimonio de fe y compromiso con la hermandad. A pesar de los nervios y la responsabilidad, ambas se sienten honradas de poder compartir su historia y emociones con su comunidad. «Esperamos que salga bien, pero, sobre todo, que llegue al corazón de quienes lo escuchen», concluyen.
La conexión que han mantenido con la hermandad a lo largo de los años, tanto Charo como Mercedes Barrones Arias las ha llevado a ser referentes dentro de la misma. Han visto pasar generaciones, han acompañado a amigos y familiares en momentos clave y han mantenido viva la tradición que heredaron. «Cuando miramos atrás, nos damos cuenta de que la hermandad es parte de nosotras, no podríamos imaginar la vida sin ella», expresan con emoción.
Ahora, con el pregón a la vuelta de la esquina, se preparan para compartir su mensaje. «Hemos ensayado, hemos reído, hemos llorado, pero, sobre todo, hemos sentido cada palabra que diremos», aseguraron. Confiadas en que su testimonio llegará al corazón de los presentes, esperan que el próximo Pregón a Jesús Nazareno se convierta en un homenaje a todos aquellos que han formado y forman parte de la hermandad. «Es nuestro granito de arena para devolver todo lo que hemos recibido», concluyeron.





