Las Hermandades de Penitencia de Sevilla aprueban las cuentas del ejercicio 2025 que mantiene un enorme desequilibrio entre las corporaciones de nómina y las de víspera

El Pleno de las Hermandades de Penitencia de Sevilla ha concluido con la aprobación de las cuentas correspondientes al ejercicio económico de 2025, un balance que refleja la situación financiera de una de las secciones más determinantes dentro de la organización de la Semana Santa hispalense. Los ingresos totales del ejercicio ascendieron a 4.608.423,18 euros, frente a unos gastos que se situaron en 1.816.644,97 euros, generando un resultado positivo de 2.791.778,21 euros, cifra que confirma la estabilidad económica general de la sección.

Desequilibrio entre corporaciones de víspera y de nómina

No obstante, el documento pone de relieve un desequilibrio significativo en la liquidación económica entre las diferentes corporaciones según el día de su estación de penitencia y el número de pasos que procesionan. Las hermandades de Viernes de Dolores y Sábado de Pasión, que constituyen las denominadas corporaciones de víspera, reciben cantidades mucho menores que aquellas que procesionan en los días centrales de la Semana Santa. En concreto, las hermandades de un solo paso de estos días perciben 11.244,67 euros, mientras que las que cuentan con dos pasos alcanzan 15.509,89 euros.

Mayor liquidación para las hermandades de nómina

Por su parte, las hermandades que participan desde Domingo de Ramos hasta Domingo de Resurrección, consideradas corporaciones de nómina, obtienen liquidaciones notablemente superiores. Las hermandades de un paso perciben 32.631,12 euros, las de dos pasos 40.638,76 euros, y las de tres pasos alcanzan 48.646,40 euros. Esta diferencia mantiene un marcado contraste en la distribución de los fondos, reflejando la disparidad histórica entre las hermandades de nómina y las de víspera.

Riesgo de perpetuación del agravio económico

El persistente desequilibrio en la distribución de recursos constituye un riesgo real para la economía y el desarrollo de las hermandades de víspera, cuya incorporación a la Semana Santa es extremadamente compleja y conlleva desafíos históricos y logísticos, por lo que la excusa de que no generan lo mismo porque no pasan por las sillas y palcos hace tiempo que dejó de servir. La diferencia sustancial en la asignación de fondos genera un agravio comparativo que podría perpetuarse durante décadas, separando las hermandades entre cofradías de primera y de segunda división y afectando gravemente la capacidad de estas corporaciones para crecer, mantener sus tradiciones y asumir nuevos proyectos. Esta situación subraya la necesidad de un debate profundo sobre la equidad financiera en la Semana Santa sevillana, ya que la continuidad de esta desigualdad amenaza la sostenibilidad de muchas hermandades de víspera y la diversidad que caracteriza a la celebración religiosa más emblemática de la ciudad.