Las monjas de clausura de Sevilla trasladan diez toneladas de dulces a la XL Muestra de Conventos en el Alcázar

La XL Muestra de Dulce de Conventos se celebrará del 5 al 8 de diciembre en el salón gótico de los Reales Alcázares de Sevilla, reuniendo a las comunidades de clausura de la Archidiócesis con su repostería tradicional. La iniciativa, que este año alcanza su edición número cuarenta y una, comenzó hace cuatro décadas en el Instituto Francés, cuando un grupo de mujeres organizó la primera exposición de dulces elaborados por monjas de vida contemplativa, con el objetivo de dar a conocer los tesoros repostero de los conventos sevillanos y, al mismo tiempo, apoyar económicamente a las comunidades que difícilmente conseguían los fondos necesarios para subsistir.

Desde entonces, la cita se ha repetido cada año durante el puente de la Inmaculada, con la excepción de 2020 debido a la pandemia del coronavirus, y ha permitido a los visitantes familiarizarse con dulces cuyas recetas se conservan en la intimidad de los cenobios desde hace siglos. A lo largo de los años, los tornos de los conventos han recibido un goteo constante de personas que, gracias a estas muestras, conocen la riqueza de la repostería conventual sevillana.

Participación de diecinueve monasterios

Este año estarán presentes diecinueve de las treinta y ocho comunidades de clausura de la Archidiócesis, con horario ininterrumpido de diez de la mañana a seis y media de la tarde, salvo el viernes 5 de diciembre, que se abrirá únicamente en horario vespertino de tres a seis y media. Como en ediciones anteriores, es habitual que el cierre se adelante un día debido al agotamiento de las existencias. A pesar de que las monjas pondrán a la venta unas diez toneladas de dulces, repartidas en 270 variedades y 22.000 cajas, la demanda suele superar la oferta.

De la capital participarán siete monasterios: San Leandro (agustinas), Santa Paula (jerónimas), Santa Inés (clarisas), San Clemente (cistercienses), Madre de Dios (dominicas), Santa Ana (carmelitas) y Santa María de Jesús (clarisas). Desde la provincia llegarán doce comunidades: las jerónimas de Constantina y Morón, clarisas de Alcalá, Estepa, Marchena, Morón y Carmona, dominicas de Bormujos, mercedarias descalzas de Marchena, concepcionistas franciscanas de Osuna y carmelitas de Osuna y Utrera. Este año no podrán asistir las mercedarias de Osuna, que únicamente cuentan con tres monjas en el obrador y les resulta imposible atender todos los pedidos.

Novedades y adaptación a intolerancias

Entre las novedades de esta edición destacan los bocaditos de nueces de las dominicas de Bormujos y los pestiños de azúcar y rosquillos de vainilla de las carmelitas de Osuna. Además, se habilitarán puestos de venta de dulces adaptados a intolerancias a azúcar, lactosa y gluten, para garantizar que todos los visitantes puedan disfrutar de la repostería conventual.

Desde la organización, se hace un llamamiento a los sevillanos para que sigan apoyando la labor de las monjas a través de la compra de estos dulces, cuya venta supone un ingreso imprescindible para su sustento. Además, recuerdan que los tornos permanecen abiertos durante todo el año, ofreciendo productos artesanales, naturales y de alta calidad.

Sello de calidad ‘Ora et labora’

Aprovechando las fechas prenavideñas, las monjas promueven también la tradición de regalar dulces de convento, una propuesta económica, apreciada por todos y fácil de compartir. El reconocimiento de calidad ‘Ora et labora’ se basa en varios criterios: la excelencia de la materia prima, la elaboración manual y cuidadosa en silencio y oración, la producción limitada y la presentación sencilla y cuidada. Estos dulces, que se pueden enviar a cualquier punto de España desde los propios obradores, han ganado reconocimiento más allá de la Archidiócesis hispalense, consolidando la fama de la repostería conventual sevillana.