Las obras en San Julián obligan al traslado de los titulares de la Hiniesta y el Rosario

La inminente rehabilitación de la Parroquia de San Julián ha precipitado una reordenación excepcional de la vida cultual en el corazón histórico de la ciudad. Ante el avance de los daños estructurales detectados en el templo, las imágenes titulares vinculadas a este enclave han sido trasladadas de manera preventiva a otros espacios religiosos, en una decisión marcada por la urgencia, la prudencia y la protección patrimonial.

Traslados nocturnos para preservar el culto y la seguridad

En la noche de este jueves, el Cristo de la Buena Muerte, titular de la Hermandad de la Hiniesta, fue conducido hasta el Convento de Santa Isabel, donde permanecerá mientras se desarrollan los trabajos de restauración. De forma paralela, la imagen de Nuestra Señora del Rosario, perteneciente a la Hermandad del Rosario, inició su traslado desde San Julián hasta la Parroquia de San Marcos, que asumirá su custodia temporal.

Un cierre motivado por el deterioro acelerado del templo

La intervención prevista en San Julián, con un plazo estimado de ocho meses, estaba inicialmente programada para después de la Semana Santa. Sin embargo, el agravamiento de las patologías constructivas, intensificadas por las recientes borrascas, ha obligado a adelantar los plazos. Según explicó el párroco Amador Domínguez, existe un riesgo inmediato para la seguridad, ya que los paramentos interiores y exteriores presentan desprendimientos continuos.

Daños visibles y medidas preventivas

La situación se ha visto agravada en los últimos días por la caída de dos paramentos de consideración, uno de 2,5 metros en la capilla bautismal y otro de 1,5 metros en la nave central. A estos episodios se suman grietas, humedades persistentes y desprendimientos diarios de arena, así como pequeños fragmentos de madera procedentes de la techumbre, lo que ha hecho inviable la continuidad del culto ordinario en condiciones de seguridad.

Una estructura estable, pero un interior comprometido

Pese a la espectacularidad de los daños, el responsable parroquial ha subrayado que la estructura portante del edificio no se encuentra comprometida, descartando riesgos de derrumbe de muros o colapso del tejado. No obstante, las filtraciones de agua, que llegan a producirse “a chorreones”, han deteriorado gravemente los revestimientos, acelerando un proceso que ha obligado a replantear por completo el calendario de actuación.

Última celebración y traslado de la vida parroquial

Antes del cierre efectivo del templo, está prevista la última misa en San Julián este domingo, 1 de marzo, tras la cual las funciones parroquiales se trasladarán a la cercana Iglesia de San Hermenegildo, con autorización de la Archidiócesis de Sevilla. El despacho parroquial, no afectado por las obras, continuará operativo durante todo el proceso.

Una intervención de gran envergadura

El proyecto de rehabilitación cuenta con un presupuesto aproximado de 600.000 euros, de los cuales la mitad será sufragada por el Arzobispado. La dirección de los trabajos recaerá en Miguel Ángel López, arquitecto especializado en restauración y conservación de la Catedral de Sevilla, designado por la autoridad eclesiástica para liderar la actuación.

Plazos más cortos de lo previsto

El cierre total del templo permitirá acortar los tiempos de ejecución. Según las previsiones actuales, las obras se prolongarán entre ocho y nueve meses, lo que supone menos de la mitad del plazo inicialmente contemplado, cuando no se preveía una clausura completa del edificio al culto y a las visitas.

Un precedente histórico y un impacto cofrade

No se trata de una medida inédita. En la historia reciente de la parroquia ya se produjo un traslado similar tras el incendio de 1932 y durante la profunda rehabilitación acometida entre 1990 y 1995, cuando el culto también fue desplazado temporalmente a San Hermenegildo.

Consecuencias para el Domingo de Ramos

El cierre de San Julián tendrá una repercusión directa en la organización del Domingo de Ramos. La Hermandad de la Hiniesta realizará su salida procesional desde la Iglesia de Santa Marina, lo que obligará a modificar recorridos y horarios, alterando de forma significativa la configuración tradicional de una de las jornadas más señaladas de la Semana Santa sevillana.