Las Penas de San Vicente culmina otro de los proyectos de restauración previstos en el actual curso cofrade

El pasado mes de julio, adelantamos en Gente de Paz que la hermandad de las Penas de San Vicente afrontaba el actual curso cofrade, último de mandato de la actual junta de gobierno, con una relación de importantes proyectos de carácter patrimonial que aúnan esfuerzos desde el punto de vista de la restauración de algunos de sus elementos patrimoniales más significativos así como la incorporación de nuevas piezas. Todo ello en virtud del acuerdo adoptado en el último Cabildo de Oficiales celebrado antes del verano en el seno de la hermandad. 

Uno de estos proyectos, que acaba de ser concluido, era la restauración integral de la primera grada del Altar de Quinario. El 9 de enero de 1971 Jesús Domínguez hizo entrega del efímero altar de cultos del Quinario, diseñado por Juan Carrero Rodríguez y realizado en su mayor parte con las piezas de orfebrería que Cayetano González labró para el palio de la Santísima Virgen en 1954, ampliadas con otras del primero, con molduraje en el mismo metal plateado sobre pana roja.

Se conforma con tablero frontal con el escudo de la hermandad flanqueado por cuervos, en representación del templo parroquial, mide 2,20 x 1,04 metros; y dos gradas que miden 2,25 x 0,50 y 1,95×0,50 respectivamente, rematando en una peana que lleva en su frontal la imagen en orfebrería de la Virgen de Guadalupe (México). Sobre ella aparece la imagen de Jesús de las Penas. Dos grandes peanas supletorias a ambos lados, con dichos apliques, que llevan cada una de ellas en el centro el corazón con los siete puñales y la cruz de San Juan de Letrán, respectivamente, para acoger las imágenes de la Virgen de los Dolores y San Juan Evangelista. 

También formaba parte del conjunto diseñado por Juan Carrero una mesa de Altar portátil, cuya traza recuerda a los atriles gigantes del exorno del Corpus Christi de la Catedral Hispalense, en metal de su color barnizado, llevando en el molduraje alto, escudos de la hermandad entre cabezas de querubines. Esta magnífica obra efímera que acoge anualmente a los Titulares de la corporación en el culto interno principal de la Hermandad, sufre un gran deterioro, tanto de la estructura de madera que lo soporta, como de la pana y la orfebrería que lo exorna, debido al montaje y desmontaje anual y al transporte al almacén que hace necesario que sin más demora se afronte su restauración, de la que se hará cargo el orfebre Jesús Dominguez.