Laura Pérez: “Se da la particularidad que mi marido es heredero de la técnica de trabajo de Buiza y, por tanto, Buiza lo tenemos siempre muy presente en el taller”

Buiza


La restauradora da las claves del proceso que, tanto ella como José María Leal, han llevado a cabo con la Virgen de las Lágrimas de Cádiz

José María Leal y Laura Pérez han sido los encargados de llevar a cabo la restauración de la Virgen de las Lágrimas, titular mariana de la Hermandad de la Piedad de Cádiz. Una imagen de Francisco Buiza, realizada en 1958, y que ha estado seis meses en el taller de los citados profesionales sevillanos.

Laura Pérez ha atendido a Gente de Paz y ha dado los detalles de este significativo trabajo y ha anticipado que “los problemas de conservación que nos solemos encontrar son fruto principalmente del uso que se hace de ellas, de las condiciones en las que se encuentran, del entorno o, por ejemplo, de la manipulación”. De modo que, “estas circunstancias hacen que presenten una serie de alteraciones que son necesarias atender”. 

Estado de la imagen

“El estudio mediante imágenes médicas que se ha realizado nos ha permitido concretar más y poder conocer su estado de conservación interno”, ha señalado la restauradora. En este sentido ha apuntado que “son estudios que nos aportan gran información para determinar qué tipo de actuación requieren las imágenes, principalmente estructuralmente, ya que los daños exteriores con una observación in situ se hacen evidentes. Por lo tanto, con esta información conocemos con mayor exactitud el alcance que tienen en el conjunto lígneo las imágenes”.

El proceso

Sobre el mismo, Pérez ha detallado que, “con estos datos y toda la información que obtuvimos, pudimos intervenir con todas las garantías”. Asimismo, ha indicado que “el tratamiento ha tenido un carácter genérico, atendiendo a todas las problemáticas que presentaba; es decir, se ha abordado una intervención fundamentada en dos líneas de actuación: por un lado tiene un carácter conservativo, cuya finalidad es la de eliminar los daños existentes a nivel estructural y funcional, y por otra la aplicación de los tratamientos de restauración que han contribuido a la restitución material y a la presentación estética de la imagen”.

A ello, la conservadora ha agregado que “se empezó por una primera fase de consolidación estructural, fase fundamental en estos casos. A continuación se actuó sobre la policromía empezando con la fase de fijación como prioridad para evitar pérdidas irrecuperables. Y se procedió con una controlada limpieza realizada con sumo cuidado para mantener esa fina pátina que aplicó Buiza”. 

Al hilo de lo que ha expuesto que, “dado que la pátina forma parte del proceso creativo del escultor, hay que respetarla y nunca debemos eliminarla”. 

De ese modo, se trata de “un proceso muy delicado donde se trabaja de manera mecánica, sin productos químicos que limpian en exceso, corriendo el riesgo de perderlas”. A la par que “se continuó con la reconstrucción superficial y, para finalizar, la reintegración superficial que nos sirvió para unificar su policromía. Además, como venimos haciendo siempre en estos casos, se ha dotado a la Virgen de un protector de cuero para que se conserve en las mejores condiciones posibles”.

Particularidades

A este respecto, Pérez ha desvelado que, “por ejemplo, el estado en el que se encontraba su policromía. Su oscurecimiento, que es un proceso natural debido al depósito y fijación de micropartículas de polvo, y a la combustión de las velas, ya era muy acusado y desvirtuaba la riqueza policroma de su encarnadura”.

Finalmente, la restauradora ha revelado que “se da la particularidad que mi marido es heredero de la técnica de trabajo de Buiza y, por tanto, Buiza lo tenemos siempre muy presente en el taller, tanto en su forma de trabajar como por las obras que llegan al taller para ser restauradas”.