El Obispo Sebastián Chico presidió una solemne Eucaristía en la que se formalizó la designación, en un día histórico para la devoción mariana de la ciudad
La ciudad de Linares vivió una jornada de intensa emoción y profundo significado espiritual al ser proclamado oficialmente como Santuario Diocesano el templo donde se venera a Nuestra Señora de Linarejos, imagen coronada canónicamente y símbolo inconfundible de la piedad popular linarense. La solemne Eucaristía fue presidida por el obispo de Jaén, Sebastián Chico Martínez, en el contexto litúrgico del sexto domingo de Pascua, y reunió a fieles, autoridades civiles, representantes eclesiásticos y devotos llegados desde distintos puntos de la diócesis.
El acto litúrgico, cargado de simbolismo y fervor, fue concelebrado por el rector del Santuario, Manuel Alfonso Pérez Galán, y por Francisco Javier Cova Martínez, secretario del prelado. La iglesia, engalanada para la ocasión, se convirtió en el escenario de una acción de gracias colectiva por la nueva dignidad canónica concedida al templo mariano.
Un reconocimiento a ocho siglos de devoción
Durante su homilía, el obispo explicó el profundo sentido espiritual que entraña el reconocimiento diocesano de un santuario, subrayando que la designación no solo implica un honor, sino una misión pastoral: la de seguir siendo un lugar privilegiado de encuentro con Dios y de refugio bajo la protección de la Virgen María. Recordó que en Linarejos se venera a la Virgen desde el año 1227, consolidándose a lo largo de los siglos como uno de los centros neurálgicos de la fe en la provincia jiennense.
El prelado aludió también al papel de los santuarios en la historia de la salvación, recorriendo brevemente su presencia en las Escrituras y concluyendo con la Virgen María como el primer y más perfecto santuario del Verbo encarnado. A su vez, exhortó a los fieles a vivir con conciencia su propia condición de santuarios vivos del Espíritu, en virtud del bautismo.
Lectura del decreto y proclamación oficial
Finalizada la predicación, se procedió a la lectura pública de los documentos que han hecho posible esta designación. El secretario de la cofradía de Nuestra Señora de Linarejos Coronada presentó la solicitud formulada en su día por el rector del templo, a la que siguió la lectura del decreto episcopal de erección, realizada por el presidente de la hermandad. Finalmente, fue el propio rector quien proclamó el documento oficial que certifica el nuevo estatus canónico del Santuario.
Con este reconocimiento, Nuestra Señora de Linarejos se convierte en la tercera advocación mariana que ostenta en la diócesis de Jaén el rango de Santuario Diocesano, junto con el de la Virgen de la Cabeza en Andújar y el de Nuestro Padre Jesús Nazareno, el Abuelo, en la capital jiennense.
Una ciudad en júbilo
La proclamación fue acogida con una mezcla de gratitud, orgullo y renovado compromiso. El fervor popular se hizo sentir en cada rincón del santuario y se alzó un espontáneo «¡Viva la Virgen de Linarejos!», expresión unánime de amor y fidelidad a quien es desde hace siglos madre y patrona espiritual de los linarenses.
La jornada culminó con una amplia participación de fieles que abarrotaron el templo y sus inmediaciones, y con la promesa de que este reconocimiento será el inicio de una nueva etapa de revitalización pastoral, cultural y devocional en torno al Santuario de Linarejos, ya oficialmente corazón espiritual de Linares.




