Lo que abunda y lo que falta en las cofradías

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En el caso de Córdoba es -casi- una obviedad, pero no deja de ser una realidad extrapolable a numerosos puntos de la geografía andaluza. Y el asunto no es otro que el que radica en la abundancia y la carestía, en lo que hay de sobra y en lo que falta.

En el primero de los supuestos, en las dos últimas décadas, se ha asistido a un auge del mundo del costal y de las bandas como nunca antes se había producido. De hecho, el anuncio de la marcha o del cese de un capataz provoca que, casi de forma instantánea, se postulen y se escuchen numerosos candidatos.

Las cuadrillas se llenan y quedan con listas de espera en no pocas hermandades de la capital cordobesa (como se señalaba el caso es extrapolable a muchos lugares) de un tiempo a esta parte y, por faltarles algo, lo que suele pasar es que los capataces más codiciados suelen estar casi siempre ocupados en las labores de otros martillos el mismo día.

Con el caso de las bandas es similar. En la capital cordobesa se cuentan por una decena, lo que no da abasto para cubrir la cuarentena de cofradías de la Semana Mayor. Pero no es menos cierto que al multiplicar ese número de formaciones por cada localidad andaluza o castellana, cuando una corporación quiere cambiar de banda, al hermano mayor de turno se le pone el móvil a cuarenta grados, entre llamadas y mensajes de ofrecimiento.

Toda esa exuberancia se corta de raíz cuando de lo que se trata es, precisamente, de encontrar hermano mayor. Cada vez es más difícil, en la capital cordobesa, encontrar procesos electorales en los que haya más de una candidatura y más corriente que no haya una sola en el primer plazo. 

Ejemplos de ello hay demasiados, como el de la Hermandad del Sepulcro en los últimos mandatos y la actual situación del Rescatado, con el famoso “año de gracia” para el actual hermano mayor, ya que no hay candidatos a suplirle a la vista. Y, sin ir más lejos, a la propia Agrupación de Cofradías solo ha concurrido un aspirante a gobernarla.

Otros casos son los de las dimisiones del dirigente, como ha ocurrido recientemente en las cofradías de Pasión y del Descendimiento, que han acudido a comicios anticipados, a los que solo ha concurrido una candidatura. De hecho, como señala en una entrevista a este medio (que verá la luz este domingo) el nuevo responsable de la corporación del Campo de la Verdad, Manuel Millán, de no presentarse la opción era una gestora.

Y de una gestora sale este domingo la Hermandad de la Agonía, aunque por otros motivos muy distintos a la falta de candidatos y más bien debidos  a decisiones desde instancias más altas a las de la propia cofradía. Allí si habrá dos candidaturas y más ganas de dar el paso al frente que entre los miembros de otras corporaciones.