Solo han pasado dos meses desde que el Obispado “paralizara” la actividad de la prohermandad de la Salud de Puerta Nueva, pero la curiosidad, o la contradicción palmaria, es que se ha permitido que procesione. Eso sí, a medias, pues el misterio salió y la primera salida de la Virgen se negó.
Algo difícil de explicar y, sobre todo, de vender. Si bien, en este capítulo surrealista de las cofradías cordobesas la procesión no iba a ser menos. Y es que, en el decreto del delegado para Hermandades y Cofradías se adujo que no se había permiso para salir con nazarenos y, cosas de la vida eclesial, la prohermandad no tuvo presidencia con sus varas, no, sino a tres nazarenos con sus cirios.
El capítulo valleinclanesco prosiguió con la iluminación profusa de un local, que estaba en el recorrido, y que acompañó las miles de bombillas con unas balconeras dignas del tiempo en que nos hallamos inmersos. Esto, mientras detrás de la imagen se pudo ver a una mujer con velo islámico, que por algo Córdoba es la ciudad de las tres culturas.

Y el remate del episodio nacionalcordobés se produjo con el andar del misterio, que barqueó, cabeceó y volvió a barquear para que alguno de los espectadores añorara al anterior equipo de capataces y pueda hasta temer por lo que pase el Domingo de Ramos, si la lluvia lo permite, con el caminar del Gitano. Pues, pese a la aureola cuasi mística que acompaña al capataz, no es menos cierto que las costuras saltaron a la vista.





