El Capirote, Sevilla, 💙 Opinión

Lo que dio de sí la precuaresma

Comienza un nuevo tiempo en el calendario de todo creyente que se iniciará el próximo miércoles. Porque no habrá vía crucis en las calles ni veremos pasos pero seguiremos contando los días porque la Semana Santa está y seguirá estándolo. Y será Domingo de Ramos imaginando nazarenos blancos por la Plaza de España y la Amargura llegando a San Juan de la Palma a eso de las dos y media de la mañana.

La Semana Santa vendrá a ser como la del año pasado: de puertas hacia dentro, para mirar al interior de lo que somos y de lo que nos gustaría ser en un mundo donde cada vez se hieren más nuestras convicciones. Solo mes y medio después de un año que nos recuerda tristemente al anterior se inicia el tiempo de ayuno y penitencia en memoria de los cuarenta días que ayunó Jesús en el desierto.

El calendario de la ciudad ha dejado tras de sí imágenes que quedarán en el recuerdo. Veneraciones, suspensión de actos pero a pesar de ello las mismas ganas de que todo pueda suceder como antaño. Mientras tanto, los programas de televisión cofradieros o los que se emiten a través de las ondas nos hacen más llevadera nuestra particular andadura.

Llamaron la atención las palabras de Bonilla Cornejo en el programa de La Pasión, en 7tv —¿soy yo o estamos ante la mejor temporada del espacio televisivo?—, donde las redes aplaudieron la sinceridad con la que habló sin tapujos de un mundo, el cofradiero, que adolece todavía de una falta de perspectiva en muchos de sus sentidos. Pero sin duda la entrevista más esperada fue la que unió a Víctor García Rayo y a Paco Robles. Un encuentro cargado de emotividad, cercano y huyendo del amarillismo, para mostrarnos la cara más humana de dos grandes de la comunicación. Una entrevista con tantos calificativos entre los que me quedo con el de “humana”.

Personalmente me llamó la atención la papeleta de sitio de Elena Montero. Sencilla pero rica en la composición es una papeleta a la altura de un acto que distará mucho del que vivimos el pasado año, con una catedral a rebosar y el Señor de la Salud avanzando entre la multitud. Y en una precuaresma donde la cartelería ha dejado bastante que desear, la obra de la Montero viene a valer el doble.

Continuaron los altares de culto. En San Nicolás el Nazareno de la Salud abraza la cruz y aunque la instantánea del Caído ante su madre de la Esperanza es otra imagen para la historia, el no traslado de las imágenes a Santa Ana privará a un número mayor de hermanos de poder asistir a la celebración de los cultos que podrían haber encontrado en Santa Ana un espacio con un aforo mayor donde hubieran tenido cabida.

Y así, sin perder la Esperanza nos adentramos en una cuaresma donde exposiciones, conciertos y recitales volverán a señalarnos el camino hacia la Semana Santa.

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