Se acerca de nuevo la tantas veces soñada Cuaresma y aunque de nuevo alejada de lo que consideramos normal, se podrá vivir y disfrutar, motivos más que suficientes para darle gracias a Él. De nuevo, echaremos en falta las cornetas y los tambores, las túnicas recién planchadas o las charlas en los cuartelillos pero no es razón ninguna para no vivir este tiempo que ante todo debe vivirse ante el altar.
Una nueva oportunidad, que no debemos dejar pasar se nos presenta, para vivir de verdad una Santa Cuaresma pues este año sí, las iglesias estarán abiertas de par en par y es ahí donde realmente se vive lo que nos apasiona. La asistencia a los cultos debe ser nuestro centro como cofrades y este año ser nosotros mismos los que llevemos al Señor y a su Madre a la calle.
Volvamos a soñar con un nuevo domingo de Ramos, en el que nuestros titulares saldrán a la calle en cada uno de nosotros, volvamos a mirar al cielo, a contar el tiempo al revés porque este año habrá Semana Santa y tenemos que prepararnos para un verdadero encuentro con Él, en la calle, en la Eucaristía.





