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El Rincón de la Memoria, Sevilla

Longinos y la Semana Santa de Sevilla

Se puede ver a lomos de un caballo subiendo la Cuesta del Rosario ante la mirada expectante y siempre curiosa del adulto, o mirarle en un ademán de respeto con los ojos infantiles de un niño cuando arrepentido se postra ante la Santa Cruz en la Plaza de la Contratación. Hablamos de Longinos, centurión que por órdenes de Pilatos, estuvo con otros soldados al pie de la cruz de Nuestro Señor no sin antes traspasar con una lanza el costado de Cristo. Longinos fue quien, al ver las portentosas convulsiones de la naturaleza que se produjeron a la muerte del Señor, pronunció la famosa frase que le hizo el primer convertido a la fe cristiana: «Verdaderamente, Este era Hijo de Dios». También se dice que se estaba quedando ciego y al dar la lanzada, una gota del Salvador cayó sobre sus ojos y lo dejó sano al instante; por tal razón, abandonó la carrera de soldado y después de haber sido instruido por los apóstoles, llevó una vida monástica en Cesárea, Capadocia, donde ganó muchas almas para Cristo por medio de palabras y ejemplo.

La primera referencia que tenemos de la presencia de Longinos en Sevilla es del año 1703 cuando la Hermandad de la Lanzada encargó a un desconocido imaginero esta talla junto a la de San Juan, las Marías, los dos ladrones y un sayón para el conjunto del misterio. Un siglo después las imágenes fueron quemadas con la llegada de las tropas napoleónicas. Afortunadamente, se salvó el caballo que estuvo sin su jinete hasta 1849, año que el escultor José Sánchez reforma al Longinos y le dota de una nueva cabeza dos años después. La imagen de este romano perduró hasta el final del siglo XIX cuando Emilio Pizarro lo sustituye por otro de su factura. La nueva talla del centurión procesionó con la cofradía de la Plaza de San Martín hasta que Elías Garó lo sustituyó junto con el romano en 1987. Sin embargo, el nuevo Longinos no vivió durante mucho tiempo en Sevilla. En 1999 el conocido imaginero José Antonio Navarro Arteaga realiza la talla del actual jinete romano, mientras el de Garó pasó a manos de la Hermandad de la Lanzada de Campo de Criptana (Ciudad Real). Tras la Semana Santa de 2003 la imagen sufre un accidente cuando es bajado del paso. El infortunio obligó a realizar una profunda restauración por parte de su autor, saliendo totalmente reformado en la Semana Santa de 2004.

Respecto a la existencia de Longinos en la Hermandad del Cerro del Águila su historia es muy reciente. Fue tallado por el imaginero Juan Manuel Miñarro en la década de los ochenta. En el primer boceto que presentó este artista no aparecía la imagen del centurión arrepentido delante de Cristo. Sino un misterio que figuraban en primer plano el Cristo del Desamparo y Abandono, y en segundo, la Virgen arrodillada ante la Cruz, dos santos varones, Nicodemo y José de Arimatea, y dos soldados romanos. Cuando la Hermandad fue aprobada para incorporarse a la Semana Santa, el maestro Miñarro modificó su idea inicial y finalmente quiso exponer gráficamente el Desamparo y Abandono de Jesús. De esta manera, Longinos apareció en un nuevo paso de la Semana Santa de Sevilla, manteniendo una actitud casi genuflexa ante Cristo, al que se rinde mirándole fijamente. En su perplejidad mantiene la lanza en sus manos y el casco, que en disciplinada actitud militar, lo ha retirado de su testa para apretarlo contra la coraza.

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