Los acontecimientos acaecidos esta última semana han precipitado de tal modo las decisiones que realizar un análisis de los mismos sería imposible hasta que las aguas no se calmen. Aunque faltan protagonistas por hacer declaraciones, a través de los medios de comunicación se han conocido algunas de las reuniones y el contenido de las mismas. Principalmente tres ejes fundamentales como son el Ayuntamiento, el Arzobispado y el Consejo de Hermandades y Cofradías, presentes en los encuentros a través de sus representantes, Juan Espadas, Juan José Asenjo y Francisco Vélez.
Juan Espadas
Sin duda la frase más recordada será la que ha pronunciado esta semana sobre la suspensión de la Semana Santa. Llegó a afirmar que tendría que venir la OMS (Organización Mundial de la Salud) para que se suprimieran las procesiones. Según los medios de comunicación era quien más apostó por esperar a tomar una decisión a principios de la próxima semana. Sin embargo, no hizo falta que se presentaran aquí los miembros más destacados del organismo mundial para terminar decidiendo que la Semana Santa sería muy distinta a la actual.
Juan José Asenjo
Cuando el viernes el comunicado emitido por el Arzobispado no pedía el cierre de las iglesias muchos se extrañaron teniendo en cuenta que a las misas suele asistir el grupo más proclive a sufrir complicaciones agudas por la infección del coronavirus. El sábado por la mañana se conocía que Roma cerraba sus templos y en España Oviedo era de las primeras capitales en decretar esta medida. Las iglesias y parroquias todavía continuaban de par en par excepto algunas que habían preferido adelantarse a una decisión que el Arzobispado anunció este sábado por la tarde. Por fin, se tomaba la medida.
Francisco Vélez
Avisó personalmente a Julio Cuesta, pregonero de este año, de la suspensión de un acto que habría congregado a miles de personas en el Maestranza. Hubo a quien se le pasó por la cabeza la celebración del mismo sin público, pero si esta medida se hubiese tomado el indicio de que la situación podría empeorar con respecto a la expansión del coronavirus habría sido más que probable.
Quizá sea el componente que más responsabilidad tenga de ahora en adelante. Porque suprimida la Semana Santa y cerrados los lugares de culto al Consejo todavía le queda dar respuesta a ciertas cuestiones. ¿Devolverá el Consejo el dinero a los abonados? ¿Qué decisión tomará el Arzobispado en cuanto al alquiler de las zonas aledañas a la Catedral para las sillas? ¿Están las cuentas del Consejo lo suficientemente saneadas para devolver la cuantía de las sillas a los abonados teniendo en cuenta que algunas corporaciones ya han recibido el ingreso de la cuantía a la que tienen derecho debido a su paso por carrera oficial? ¿Pedirá a las corporaciones que ya han recibido su porcentaje que lo devuelvan? ¿Qué sucederá con los proveedores? ¿Recomendará el Consejo alguna actuación a las cofradías o dejará que cada una opte por la decisión que prefiera?





