La nueva dolorosa, tallada en cedro real y policromada al óleo, será presentada a la ciudad tras haber sido anunciada por Gente de Paz en octubre de 2025
El momento ha llegado. María Santísima de las Aguas, la nueva dolorosa realizada por el imaginero Lázaro Mata, será bendecida y puesta al culto en la parroquia de Santa Marina de Aguas Santas de Córdoba. La llegada de la imagen supone la culminación de un proyecto que el escultor ya había anunciado públicamente hace casi un año y que ahora se incorpora a la realidad devocional de uno de los templos históricos de la capital.
La nueva talla ha sido ejecutada en madera de cedro real y policromada al óleo, con unos rasgos concebidos para definir una personalidad propia. Entre ellos sobresalen sus ojos verde agua, elemento elegido por el autor para reforzar la sensación de serenidad y esperanza que pretende transmitir la imagen.
Un proyecto que Gente de Paz adelantó en 2025
Fue en octubre de 2025 cuando Gente de Paz dio a conocer por primera vez el proyecto de María Santísima de las Aguas, cuando la obra todavía se encontraba en el contexto de su presentación dentro del III Encuentro y Exposición de Artesanía Cofrade de Córdoba.
Lázaro Mata contó entonces con un stand propio en el Centro de Ferias y Exposiciones de la capital, donde mostró por primera vez una imagen destinada a la parroquia de Santa Marina de Aguas Santas, templo que habría de convertirse en su sede canónica y lugar de veneración.
La presentación estuvo acompañada por una cuidada puesta en escena. La Virgen fue vestida para aquella ocasión por el vestidor y bordador Manolo Chacón, mientras que la Hermandad de Pasión cedió la diadema de la Virgen del Amor para completar la indumentaria de la nueva dolorosa.
La presentación de una nueva advocación
Aquella primera aparición pública permitió conocer no solo los rasgos de la escultura, sino también la concepción que Mata había desarrollado alrededor de la nueva advocación. El imaginero explicó entonces a Gente de Paz que pretendía convertir aquel espacio expositivo en «una experiencia para todos los sentidos», en la que la imagen conviviera con el ambiente, la iluminación y el aroma para generar una experiencia simultáneamente artística y devocional.
Dentro de aquella programación, el escultor ofreció además una conferencia dedicada a la Virgen de las Aguas. Durante la intervención proyectó vídeos inéditos del proceso creativo y explicó el sentido de la nueva advocación, al tiempo que avanzó detalles relacionados con el proyecto que tenía previsto desarrollar a partir del excepcional Niño Jesús atribuido a Juan de Mesa.
El Niño Jesús que marcó el regreso de Mata
La historia de María Santísima de las Aguas se encuentra estrechamente vinculada a un episodio fundamental en la trayectoria reciente de Lázaro Mata: el descubrimiento de un Niño Jesús de 54 centímetros perteneciente a una familia de La Carlota y relacionado, según los estudios realizados, con la producción de Juan de Mesa.
En junio de 2025, el propio imaginero relató a Gente de Paz cómo se produjo aquel encuentro. Había sido contactado por la familia para conocer la talla y se desplazó hasta La Carlota para contemplarla directamente, ya que las fotografías no permitían apreciar adecuadamente sus características. Cuando tuvo la escultura entre sus manos, su primera impresión fue inequívoca: reconoció en ella las características de Juan de Mesa.
La posterior investigación aportó argumentos que reforzaron aquella percepción inicial. El informe del Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico (IAPH) señaló que la pieza presentaba una excelente calidad técnica y, pese a su deficiente estado de conservación, permitía identificar los parámetros formales propios de la imaginería sevillana del primer tercio del siglo XVII.
El estudio también estableció una estrecha relación entre sus características técnicas y estéticas y la producción de Martínez Montañés y su discípulo Juan de Mesa, destacando determinados rasgos anatómicos, faciales y el tratamiento del cabello que aproximaban la obra a las creaciones vinculadas al imaginero cordobés.
Una atribución rodeada de una historia familiar
El interés de la pieza no reside únicamente en su posible autoría. La familia propietaria pertenece a los Velasco, apellido que guarda relación familiar con Juan de Mesa, circunstancia que añadió una dimensión especialmente singular al hallazgo.
Mata explicó entonces que aquella circunstancia hacía pensar que el Niño Jesús pudo haber sido un regalo realizado por Juan de Mesa a su madre o a su abuela, lo que convertiría la talla no solo en una pieza de extraordinario interés artístico, sino también en un objeto íntimamente ligado a la historia familiar del escultor.
La imagen había permanecido durante años en un desván, colocada sobre un montón de paja, hasta que una integrante de la familia decidió conservarla y posteriormente planteó la posibilidad de intervenirla para realizar copias destinadas a sus hijos. Fue en ese momento cuando entró en escena Lázaro Mata, primero para estudiar la pieza y posteriormente para participar en el proceso relacionado con su reproducción y conservación.
La familia había expresado además su deseo de que el original pudiera terminar algún día en un museo donde recibiera la consideración que merece, en lugar de quedar en manos de un coleccionista particular.
El encargo que anticipó una nueva etapa
Aquel encuentro con el Niño Jesús terminó teniendo consecuencias decisivas en la trayectoria del propio Lázaro Mata. Después de un periodo alejado de la imaginería por circunstancias personales y profesionales, el contacto con aquella pieza contribuyó a su regreso a la escultura religiosa.
En aquella conversación con Gente de Paz, el artista ya revelaba que tenía entre manos un encargo para Córdoba capital. Se trataba precisamente de una dolorosa que, según sus propias palabras, tenía para él un carácter muy personal y podía convertirse en una carta de presentación como imaginero en la ciudad.
Ahora, más de un año después de aquellas declaraciones, ese proyecto tiene nombre: María Santísima de las Aguas.
Juan de Mesa como referencia permanente
La relación entre ambas historias resulta especialmente significativa porque Juan de Mesa constituye uno de los grandes referentes artísticos de Lázaro Mata. El escultor reconocía en aquella entrevista que tanto Mesa como Martínez Montañés se encontraban entre sus principales modelos de inspiración.
Su aproximación a la obra de ambos comenzó además durante su infancia, marcada por sus vínculos familiares con Sevilla y por las visitas a sus templos y procesiones. El Gran Poder y Pasión ocupaban un lugar destacado dentro de aquellas experiencias, mientras que el contacto posterior con el Niño Jesús atribuido a Mesa profundizó todavía más esa relación con la producción del imaginero barroco.
Mata llegó a explicar que, cuando contempla actualmente al Gran Poder, Las Angustias o el Nazareno de Pasión, continúa experimentando una sensación de paz y tranquilidad que no encuentra de la misma manera ante otras imágenes devocionales.
Santa Marina recibe a María Santísima de las Aguas
Con su solemne bendición y besamanos, María Santísima de las Aguas deja atrás la condición de proyecto anunciado y pasa a formar parte de la vida de Santa Marina de Aguas Santas. La imagen que Gente de Paz presentó en octubre de 2025 como una de las nuevas creaciones de Lázaro Mata destinadas a Córdoba se encuentra ahora ante el momento definitivo de su incorporación al culto.
La llegada de esta dolorosa representa, al mismo tiempo, un capítulo relevante en la trayectoria del imaginero cordobés, que encontró en aquel excepcional Niño Jesús vinculado a Juan de Mesa un episodio decisivo para retomar su camino artístico y que posteriormente recibió el encargo de crear una imagen destinada a la capital.
Ahora, la historia continúa en Santa Marina. María Santísima de las Aguas ya tiene rostro, y la obra de Lázaro Mata se dispone a iniciar su recorrido devocional en Córdoba.





