Sevilla

Los mejores altares de culto del curso pasado en Sevilla

Podemos afirmar que el curso anterior nos ha dejado bellas estampas en cuanto a altares de culto se refiere. Se alternan priostías consolidadas con otras que han sorprendido por el buen hacer. Desde el punto de vista del que suscribe, aquí están los cinco mejores montajes que considera que nos ha dejado 2016-17.

La Exaltación

Foto Hermandad Exaltación

La corporación del Jueves Santo celebró solemne quinario al Santísimo Cristo de la Exaltación en el pasado mes de febrero, comenzando el día siete. Nuevamente recordaban algunos de los hermanos cuándo podrían volver a Santa Catalina, en un exilio que está durando más de lo que en un principio se pensaba.

Sin embargo, la hermandad del Jueves Santo ha sabido adaptarse al templo e incluso está dejando unas estampas para el recuerdo. Durante los últimos años, la priostía ha sabido conjugar de un modo selecto la disposición de las imágenes así como los enseres con los que cuenta para levantar un altar de cultos que este año ha destacado sobremanera.

 

Soledad de San Lorenzo

Foto Bisbaurgell

Con la función principal el pasado cinco de marzo, primer domingo de cuaresma, culminaban los actos en honor a una dolorosa cuya llegada a la plaza de San Lorenzo cada Sábado Santo es uno de los mejores momentos de la Semana Santa hispalense. Joan Enric Vives i Sicilia, obispo de la Seu de Urgel y copríncipe de Andorra, dio una lección magistral como ya hiciera en enero durante el quinario de Gran Poder. En esta ocasión, acudía a la céntrica parroquia, donde la Soledad se encontraba en un altar que, aunque en esta cuaresma ha contado con menos velas que en años anteriores, dejaba su impronta con una elegancia como solo la corporación sabe hacer. La dolorosa estaba además acompañada por la cruz y el sudario.

Los Gitanos

Foto Hermandad Los Gitanos

Una conjugación de luz y altura daba como resultado un altar efímero que recordaba a aquellas décadas donde la majestuosidad caracterizaba a este tipo de montajes. Marzo encaraba su recta final y el santuario de Los Gitanos se convertía en una auténtica escena sacada de otros tiempos en un barrio que no sería lo mismo sin una hermandad que cada Madrugada aúna los últimos tiempos con los orígenes, en un binomio perfectamente enraizado. Para el quinario del Señor de la Salud, la imagen vestía la nueva túnica bordada en el taller de Sucesores de Elena Caro, que había sido presentada horas antes en el Círculo Mercantil. Esta pieza reproduce la quemada en la guerra civil, la cual se atribuye a Rodríguez Ojeda. El Nazareno se encontraba acompañado por la Virgen de las Angustias, ataviada por Antonio Bejarano, y San Juan.

La Carretería

Foto Juanjo Sánchez

La corporación del arenal sorprendía nuevamente este año conformado por un calvario donde estaban presentes el Cristo de la Salud, la Virgen de la Luz y San Juan Evangelista. El quinario tuvo lugar a finales de febrero y principios de marzo, dejando para la posteridad una estampa donde la cera escaseaba con el objetivo de resaltar el protagonismo de las imágenes. Aunque la capilla es de pequeñas proporciones, el buen trabajo realizado dejaba al descubierto uno de los mejores altares que se recuerdan, donde el monte de corcho evocaba tiempos pretéritos y el repostero resaltaba aún más la talla de Cristo. Una de las bambalinas del palio de la Virgen del Mayor Dolor en su Soledad coronando la escena, todo un acierto.

El Buen Fin

Foto Hermandad Buen Fin

La actual priostía de la hermandad del Miércoles Santo ha logrado que en Cuaresma se active en los cofrades el interés por acercarse a contemplar el montaje que se levanta con motivo del quinario al Cristo del Buen Fin. Al crucificado de Sebastián Rodríguez, situado a gran altura, le acompañaron la Virgen de la Palma y el discípulo amado. Un dosel dorado y un gran cortinaje rojo servían como fondo a una escena que sorprendía a todos cuantos acudían a la iglesia de San Antonio de Padua. Alrededor de doscientas velas sirvieron como puntos de luz en un trabajo que tiene tras de sí horas de planificación, y donde los componentes de la priostía se encargan de fabricar los enseres de culto, labor que se desarrolla durante todo el año.