Este viernes ha tenido lugar una cita ineludible en la Calle Real de la Catedral de Sevilla, ante la Virgen de los Reyes: la toma de posesión de los nuevos miembros del Consejo General de Hermandades y Cofradías, tras la elección de su nuevo presidente y junta para los próximos cuatro años. Una jura que se ha producido en presencia del Arzobispo de Sevilla, Monseñor Juan José Asenjo, quien en su homilía previa ha afirmado que «Las cosas que me hacen sufrir más del mundo cofrade son los desencuentros y divisiones entre cofrades» encomendando al Consejo la tarea de que se implique cuando una Hermandad tenga problemas de comunión» y pidiendo «a esta nueva junta superior que sean tuteladores de la verdad».
Cabe recordar quede los 124 corporaciones, entre Hermandades de Penitencia, de Gloria y Sacramentales, Francisco Vélez, licenciado en Derecho, obtuvo 64 votos por los 55 de Antonio Piñero, mientras que se emitieron 5 votos en blanco, sin ninguna abstención. Francisco Vélez es, por tanto, la cabeza visible del nuevo Consejo General de Hermandades y Cofradías de Sevilla durante los próximos cuatro años. El nuevo presidente del Consejo, ha ejercido de tesorero del Consejo de Cofradías hasta el momento. Es Licenciado en Derecho, y desarrolla su labor profesional como abogado.
Es hermano de la Vera-Cruz, la Soledad de San Lorenzo, Montesión y en la de la Divina Pastora donde ha desempeñado el cargo de teniente hermano mayor. Miembro del Consejo durante 18 años, delegado del Miércoles Santo, del Domingo de Ramos y tesorero de la Institución y responsable de las relaciones con el Cecop. Además, se ha mostrado contrario a la reforma integral de la Carrera Oficial. Igualmente, se ha mostrado contrario a la posibilidad de mantener en el tiempo la Carrera Oficial al revés el Martes Santo estimando que existen otras opciones que poner sobre la mesa antes de volver a utilizar esta medida.
El gran desafío que deberá abordar el nuevo consejo emanado de estas elecciones es la posible reforma de la Carrera Oficial y la búsqueda de una solución para las jornadas más conflictivas, en particular el Miércoles Santo y la Madrugá, además de la incorporación de nuevas Cofradías a la nómina de hermandades que realizan estación de penitencia en la Catedral Metropolitana.













