Los problemas de Cairuán para poder convertirse en una calle de paso para las Cofradías

El debate está encima de la mesa desde que hace unos días lo abriese, públicamente, el vocal de estación de penitencia de la Agrupación de Cofradías de Córdoba, Rafael López, que adelantaba que una de las opciones plausibles para evitar el tránsito de cofradías por la horrorosa Doctor Fleming podría ser disponer una rampa en el inicio de la calle Cairuán, el extremo que linda con el Hospital de la Cruz Roja, para permitir el acceso de las Cofradías hasta el Mesón de la Luna.

Sin embargo, esta posibilidad imaginativa, que permitiría ganar para la Córdoba cofrade un enclave dotado de una belleza indiscutible, con el incomparable escenario de la muralla, presenta una serie de hándicaps que la convierten en prácticamente inviable como lugar de paso para cofradías. En primer lugar se encuentra el problema ya mencionado de los veladores situados en el extremo del citado Mesón de la Luna. Si se habilitase una rampa y se permitiese el tránsito por esta calle, serían muchas las cofradías que se decantarían por esta opción, en lugar de circular por Doctor Fleming, al menos en las condiciones actuales, lo que implicaría que los veladores no podrían estar colocados, de manera estable, durante toda la Semana Santa, con el consiguiente perjuicio económico para los hosteleros afectados.

Pese a todo, con ser éste un problema relevante, no sería el más complejo de resolver. Existen dos limitaciones aún más complicadas de solventar. La primera de ellas, de índole forestal. Existe un árbol justo en la parte superior de la escalinata que se propone salvar con la rampa, que se observa en la foto de cabecera de esta información, cuyas dimensiones actuales impiden el acceso de cualquier paso. Para solucionar este problema sería necesario mutilar el árbol de manera inmisericorde lo que, más allá de otros condicionantes, propiciaría un conflicto con ciertos sectores sociales de la ciudad y la posición encontrada de agentes de diversa índole.

En este punto conviene recordar que la propuesta de implementar una rampa deriva de que la opción de transitar por la calle San Vicente de Paul, donde se encuentra la entrada de Urgencias del hospital de la Cruz Roja, para acceder a Cairuán, no es factible no solo porque las Urgencias se encuentren ahí, sino porque todo el protocolo de emergencia del Hospital establece que las vías de desalojo del edificio confluyen en esta calle.

Adivionalmente existe un problema aún más complejo, la propia fisionomía de la calle Cairuán. Conviene subrayar que la calle tiene en la zona central unas albercas que canalizan el agua que llega desde la sierra, que en algunos puntos de la calle tienen una altura considerable, suficientemente importante como para provocar una caída lo que, unido a la reducida dimensión de la calle hábil, obligaría a que ésta tuviera que ser aforada por motivos de seguridad, derivando en que las cofradías que transitarán por esta calle lo hicieran práctica o completamente solas, por lo que el efecto estético buscado se difuminaría de un plumazo. ¿Para qué queremos cofradías por Cairuán si los cordobeses no iban a poder disfrutar de ello? Problemas, todos ellos, que tal vez hubiera sido conveniente evaluar y negociar con el consistorio antes de lanzar públicamente un debate que, a la vista de las limitaciones que presenta no parece adecuadamente sopesado.

Llegados a este punto, quizá la única posibilidad plausible de perfeccionar el discurrir de las cofradías por esta zona de Córdoba estribe en adecentar al máximo el tránsito por Doctor Fleming, eliminando los coches aparcados y los contenedores de basura dispuestos a lo largo de su trazado, permitiendo a los cortejos tomar posesión del centro de la calle. Aunque para lograr estas condiciones, hay que pedirlo a quien quien corresponda. Quizá sea esta la posibilidad más realista frente a otras opciones que son muy bellas, qué duda cabe, pero, con los datos encima de la mesa, de muy complicada materialización.