La esencia del cartel, narrada por su autora
Este viernes se presentó el cartel oficial de la Hermandad para la inminente Romería, una obra cargada de simbolismo y emoción, creada por la artista Marina Fernández Ramírez, quien compartió la inspiración y el significado de cada uno de sus elementos.
La obra se despliega en una delicada combinación de acuarela y tinta sobre papel, donde cada trazo y color evoca el alma de la Hermandad. El fondo, teñido de rojos y verdes vivos, se funde en manchas y difuminados que evocan las bengalas que, en la oscuridad de la noche, iluminan y guían nuestros pasos hacia Ella, nuestra Madre.

En la esquina superior derecha, el Giraldillo, eterno guardián de Sevilla, fija su mirada protectora sobre el simpecado, custodiándolo como lo hace desde el techo de la carreta durante el trayecto. Ese instante simboliza la salida: nervios, esperanza e ilusión entrelazados mientras toda una ciudad se rinde ante la fe que brota del corazón de su gente.
El simpecado, corazón del cartel, integra la majestuosa torre sur de la Plaza de España y la imagen de la Virgen con su manto celeste, regalo de tantos hermanos que palpitan en comunión con Ella. Las flores, con especial protagonismo para los girasoles, no son solo ornamentos, sino el símbolo luminoso del camino, de la senda que cada peregrino transita.
En la parte inferior, la tipografía recoge la memoria viva del paso por el puente del Ajolí, ese lugar sagrado donde las salves brotan del alma, donde el corazón se entrega sobre las placas de hierro que todos anhelan pisar: puerta de promesas, conexión entre el sueño y la realidad tangible del Rocío.
Marina Fernández confía en que este cartel sea más que un simple anuncio; que se convierta en un latido colectivo que inspire y recuerde la razón profunda que nos congrega. Quedan 19 días para iniciar el camino, para llegar hasta sus plantas y dejar que la devoción inunde cada corazón con el rocío de la fe.





