El bando municipal vuelve a vetar el uso de mobiliario portátil y fija nuevas condiciones para instalaciones y retransmisiones
El alcalde de Málaga, Francisco de la Torre, ha aprobado un nuevo bando con motivo de la inminente celebración de la Semana Santa, en el que se recogen medidas específicas en materia de limpieza, seguridad, comercio y comportamiento ciudadano. Entre las disposiciones más destacadas figura, un año más, la prohibición expresa del uso de mobiliario portátil, como sillas plegables, sillones o mesas, en la vía pública para presenciar los desfiles procesionales.
La medida, que ya se venía aplicando en ediciones anteriores, responde a la necesidad de garantizar la seguridad ante la elevada afluencia de público, especialmente en aquellas zonas por donde discurren las procesiones, donde la concentración de personas alcanza niveles especialmente significativos.
Restricciones motivadas por la movilidad y la seguridad
El Ayuntamiento ha subrayado que la colocación de este tipo de elementos supone un riesgo potencial para la movilidad, particularmente en calles estrechas, cruces complejos y accesos a edificios o establecimientos comerciales. En estos espacios, la presencia de objetos en la vía pública puede dificultar tanto el tránsito de los asistentes como la intervención de los servicios de emergencia.
En consecuencia, se establece que la Policía Local requerirá la retirada inmediata de cualquier mobiliario que incumpla la normativa. En caso de negativa por parte del usuario, los servicios municipales procederán a su retirada, imputando el coste al infractor conforme a la legislación vigente.
Incumplimientos detectados en la Semana Santa anterior
Pese a la vigencia de esta prohibición, durante la Semana Santa de 2025 se registraron diversas situaciones en las que el público utilizó sillas plegables en zonas de alta concurrencia, especialmente en enclaves como las calles Especería y Cisneros, puntos clave en el recorrido de numerosas cofradías, particularmente durante la jornada del Jueves Santo.
Estas incidencias han servido para reforzar la insistencia municipal en el cumplimiento de la normativa, en un contexto donde la gestión de grandes aglomeraciones exige un control riguroso de los elementos presentes en la vía pública.
Actuación policial basada en la proporcionalidad
Desde el Consistorio se ha explicado que, ante algunas de estas situaciones detectadas el pasado año, la Policía Local optó por intervenir con cautela, priorizando la estabilidad del orden público. Según fuentes municipales, los agentes aplican criterios de ponderación y proporcionalidad, valorando si una actuación sancionadora puede derivar en consecuencias más graves, como altercados o situaciones de tensión.
Esta estrategia responde a la complejidad inherente a la gestión de eventos multitudinarios, donde se requiere un equilibrio constante entre el cumplimiento de la norma y la prevención de incidentes.
Limitaciones adicionales y control del entorno urbano
El bando municipal incluye también otras restricciones orientadas a preservar la seguridad y el orden durante las celebraciones. Entre ellas, se prohíbe subirse a árboles o acceder a cualquier tipo de instalación temporal ubicada en la vía pública, independientemente de su finalidad, con el objetivo de evitar riesgos derivados de conductas inadecuadas.
Asimismo, se establecen nuevas condiciones para las estructuras instaladas por cadenas de televisión y productoras, que deberán estar recubiertas con telas de color granate. Esta medida pretende asegurar una integración estética armónica con el entorno urbano, evitando la presencia de elementos visuales que puedan alterar la identidad tradicional de la Semana Santa.
Preservación de la esencia y control del impacto visual
Con esta disposición, el Ayuntamiento refuerza su intención de proteger la imagen y el carácter propio de la celebración, limitando la visibilidad de materiales industriales o elementos publicitarios asociados a las retransmisiones. De este modo, se busca compatibilizar el desarrollo técnico y mediático del evento con la conservación de su valor patrimonial y simbólico.
En conjunto, el bando municipal configura un marco normativo que persigue ordenar el uso del espacio público durante la Semana Santa, garantizando tanto la seguridad de los asistentes como la preservación de la esencia de una de las celebraciones más significativas de la ciudad.





