Manuel Castillo presenta su dimisión irrevocable como hermano mayor de la Hermandad de los Dolores de Torreblanca

Miguel Ángel Sevillano Muñoz, hasta ahora teniente de hermano mayor, pasa a ocupar el cargo

En el transcurso del Cabildo de Oficiales celebrado en la tarde de ayer, 7 de junio de 2020, fue presentada por parte del Hermano Mayor de la hermandad de los Dolores de Torreblanca, Manuel Castillo López, su renuncia irrevocable al cargo que venía desempeñando desde las pasadas elecciones celebradas el 14 de septiembre de 2018.

En consecuencia a ello y atendiendo a la regla 108 (apartado 2) de esta Corporación, el actual Teniente Hermano Mayor Miguel Ángel Sevillano Muñoz, pasará a ocupar el cargo de Hermano Mayor al haber obtenido el respaldo unánime de la Junta de Gobierno. La hermandad ha precisado que de todo ello se dará traslado a la Delegación de Asuntos Jurídicos para las Hermandades y Cofradías de la Archidiócesis de Sevilla para su ratificación. 

El propio Manuel Castillo ha explicado en una carta que dada «la situación de incertidumbre sanitaria sobrevenida por la pandemia del Covid-19, me veo en el necesario deber de renunciar al cargo de hermano Mayor que, por motivos personales de carácter familiar, me imposibilitan en adelante y por quién por indefinido el desarrollo de las responsabilidades relativas al mismo». 

«A veces las circunstancias de la vida -prosigue la carta- nos hacen tomar decisiones personales complicadas de aceptar, pero habiendo meditado esta medida en profundidad, tratándose de la salud de la familia toda precaución es poca, sobre todo cuando se trata del cuidado de una persona vulnerable y obliga a hacer sacrificios personales en pro de salvaguardar su salud todo lo posible». 

El dimisionario explica que «la tarea de hermano mayor requiere de la presencia constante al frente de la gestión de la Junta de Gobierno, reuniones, representaciones y ejemplo de trabajo a diario. Este cargo de principal responsabilidad necesita de una dedicación plena, de entrega total, que según mi criterio personal no debo seguir ejerciendo por mera figuración. Por ello el no poder cumplir con las responsabilidades con normalidad en adelante me lleva a deponer tales responsabilidades en manos de la Junta de Gobierno». 

Castillo, que califica de «honor» haber «servido en este periodo a nuestra muy querida institución», reconoce que será un tiempo de su vida que nunca podrá olvidar y pide disculpas a quienes no compartan esta decisión rogándoles «comprensión y respeto». Al mismo tiempo agradece encarecidamente a todos los que le han dado su «apoyo, cariño y consideración».