Manuel Murillo abre la posibilidad a cambiar la carrera oficial en 2027, por Amador de los Ríos, si así lo respaldan las cofradías y Rafael López afirma que los retrasos de la Magna fueron ocasionados por la Columna de Lucena

El programa ‘Sentir Cofrade’, dirigido y presentado por Juan José Primo, dedicó su emisión del 4 de noviembre a una entrevista con Manuel Murillo, presidente de la Agrupación de Cofradías de Córdoba, y Rafael López, vocal de Estación de Penitencia. Ambos comparecieron ante los micrófonos del espacio local para ofrecer un balance detallado del Vía Crucis Magno celebrado recientemente en la capital, así como abordar posibles cambios en la carrera oficial y de la gestión general del ente cofrade.

Un año intenso de trabajo

Murillo recordó que “hace justo un año comenzábamos este programa hablando de estatutos y del Miércoles Santo en Cañero”, subrayando cómo ha cambiado el panorama en tan solo doce meses. “Ha sido un año de mucha actividad, tremendo”, destacó, refiriéndose especialmente a los meses de mayo, junio, julio y septiembre, que calificó como “tremendos en intensidad y trabajo”. Añadió que el mes de octubre ha sido particularmente “cofrade y vibrante”, en el que, según dijo, “los cofrades hemos disfrutado bastante”.

En esta ocasión, Murillo compareció acompañado de Rafael López, quien, según señaló el propio presentador, ha desarrollado una labor menos visible pero imprescindible en el éxito organizativo del evento. López reconoció que “la mía ha sido quizá la parcela más mediática, la que se ve desde fuera”, pero quiso poner en valor la tarea interna: “Detrás hay un trabajo enorme, desde tesorería hasta seguros y coordinación con distintas localidades. La labor del presidente ha sido desorbitante”. Una afirmación que ha sido respondida por Murillo asegurando que «hay un equipazo que ha funcionado muy bien«

El Vía Crucis Magno : un proyecto global

Murillo explicó que la organización del Vía Crucis Magno supuso una dedicación total: “No solo los fines de semana o por las noches; ha habido días enteros dedicados a esto”. Recalcó que el evento “no fue solo una salida de treinta y cuatro cofradías, sino que incorporó actividades culturales y la participación de hermandades de la provincia, que también organizaron actos de culto y convivencia”.

El presidente quiso destacar la colaboración general: “Esto ha sido posible gracias a un gran equipo. La Agrupación somos todos, no solo la junta de gobierno. Todos los cofrades debemos sentir la Agrupación como algo propio”. En esa línea, insistió en que “no debe verse como un ente vigilante, sino como una herramienta común de trabajo y colaboración”.

Carrera oficial: análisis y un guiño a un posible cambio

Uno de los temas más destacados fue el cambio de la carrera oficial, con la entrada por Amador de los Ríos, que, según Murillo, “ha gustado mucho”. Explicó, subrayando que «hemos visto posibilidades«, que esta decisión se tomó “porque era necesario disponer de un acceso único y seguro a la Catedral, garantizando además un espacio de evacuación”. Aun así, admitió que “la esquina con Torrijos presenta cierta dificultad por la pendiente y la accesibilidad”.

Murillo señaló que la experiencia “ha abierto nuevas posibilidades para un futuro recorrido oficial, un guiño a un posible cambio de la carrera oficial a corto plazo”, aunque dejó claro que “cualquier cambio deberá ser aprobado por la Asamblea”. No descartó que, si la propuesta prospera, el nuevo trazado pudiera aplicarse en torno a 2027, siempre que haya consenso, reconociendo abiertamente que ha gustado en la Agrupación que la carrera oficial comience en Amador de los Ríos aunque habrá que estudiar cómo afectaría a los ingresos por la potencial disminución de aforo que podría suponer. Además, habría que cambiar el emplazamiento del palco de autoridades.

Respecto al aforo, aclaró que las sillas vacías en Torrijos se debieron a criterios de seguridad específicos para el Vía Crucis Magno, distintos a los de la Semana Santa: “No se puede comparar un evento de un solo día con una semana completa de procesiones”, explicó López. Añadió que “no tenía sentido montar estructuras de gran envergadura para un solo día” y que se buscó minimizar las molestias a los vecinos del centro histórico. En total, se vendieron unas 7.000 sillas, con un 10% sin ocupar, una cifra que Murillo considera muy positiva.

La Agrupación y su papel decisorio

López aclaró durante la entrevista un punto que, según reconoció, suele generar confusión: “La Agrupación no es una institución independiente que toma decisiones por sí misma; es la Asamblea de Hermanos Mayores la que decide”. Añadió, tras negar que sea la Agrupación la que no permita un segundo relevo en la carrera oficial, que “la Agrupación ejecuta lo que la Asamblea determina, tras un debate, aunque tengamos cierta autonomía técnica, lógicamente, pero la Agrupación no dictamina; más de la mitad de las decisiones son de todos”

De esta manera, el vocal quiso subrayar que todas las decisiones importantes, incluida la configuración de la carrera oficial, se debaten y aprueban colectivamente: “No somos un ente que imponga, sino un órgano colegiado donde todo se acuerda entre las hermandades”.

La música y su coordinación

Preguntado por el ambiente musical, Murillo admitió que no le gustó todo y “hubo aciertos y aspectos mejorables y cierta descoordinación”. Recordó que inicialmente “se contempló una orquesta con coro, pero el proyecto se cayó diez días antes del evento”. Finalmente, se optó por tres formatos musicales: “Un quinteto de cuerda, un dúo de trompeta, violín y piano, y un coro con órgano sacro, percusión, violín y piano”.

El presidente destacó la labor del músico Manolo Roldán, responsable de coordinar un espectáculo que duró “siete horas y media”: “Preparó todo en apenas unos días; su trabajo fue admirable”.

Bandas, costaleros y logística

Sobre la posibilidad de que las bandas acompañaran a los pasos durante el recorrido, López, que ha reconocido que ha organizado eventos pero jamás uno de esta índole, fue claro: “Nunca hemos puesto impedimentos, pero la ocupación de vía es un factor determinante”. Señaló que “una banda de 120 o 150 músicos ocupa tantos metros como un tramo completo de nazarenos”.

Murillo explicó que en Amador de los Ríos se vivió “una gestión compleja de bandas y cuadrillas”, ya que “mientras unos costaleros salían, otros entraban y las bandas debían desplazarse a los autobuses”. En total, precisó, “por cada hermandad se movían unos 50 costaleros y más de un centenar de músicos”, lo que exigió una coordinación milimétrica.

Las hermandades de la Esperanza y la elección de imágenes

Respecto a si mereció la pena contar con nada menos que treinta y cuatro hermandades, Murillo incidió en la necesidad de que estuvieran presentes las cuatro Esperanzas y recordó que las hermandades vinculadas al Beato Álvaro fueron cinco y explicó que hacer un Vía Crucis solamente con las estaciones del Beato Álvaro «se quedaba corto», por lo que justificó la incorporación de las quince estaciones del Vía Crucis de San Juan Pablo II, por resultar “más completo y representativo del origen del Vía Crucis diocesano”, pero descartó no incluir las del Vía Crucis del Beato Álvaro porque era precisamente el 600 aniversario de ese Vía Crucis lo que se estaba conmemorando. Aseguró, además que en cuanto a organización «era lo mismo» incluir todos esos pasos que contar con menos.

Así mismo dejó claro que no se contactó con Palmeras ni con Descendimiento ya que se buscaban advocaciones de la Esperanza bajo palio, descartando a la cofradía del Miércoles Santo, y no se consideró a Buen Fin como advocación de la Esperanza.

Sobre el Cristo de San Álvaro, López detalló que no era factible situarlo a mayor altura, indicando que “la idea primigenia era que abriera la carrera oficial y quedara entronizado en su altar”, pero se descartó montar una estructura mayor “por razones de seguridad -que la imagen estuviera estable, siendo colocado sobre la marcha- y de tiempo”. Aun así, calificó la experiencia como “un acierto que ha situado al Beato Álvaro en el lugar que merece dentro de la religiosidad andaluza”. El vocal explicó que el Cristo de San Álvaro no regresó a San Basilio, tal y como estaba previsto porque la Hermandad quiso que así fuera, por lo que, tras meterse en el obispado, se montó al crucificado en un furgón y regresó a Scala Coeli.

Un legado para la memoria cofrade

Murillo subrayó que el Vía Crucis Magno ha dejado “imágenes y momentos imborrables” para la historia de Córdoba. “Hemos puesto al Beato Álvaro en el mapa de toda Andalucía y España, y eso es un motivo de orgullo”.

Por su parte, López recalcó que “este evento no se repetirá en un siglo, pero debe servir para recordar de dónde venimos y hacia dónde vamos”. Ambos coincidieron en que el esfuerzo ha merecido la pena: “Ha sido duro, pero también reconfortante. Córdoba ha estado a la altura de su historia y de su fe”.

El papel de los medios y las instituciones

Murillo quiso destacar el papel de Canal Sur y PTV Córdoba, afirmando que “el trabajo de los medios fue impecable”. Aunque el comunicado oficial de la Agrupación solo citó a la cadena autonómica, el presidente reconoció públicamente la profesionalidad de todos los equipos que retransmitieron el evento.

En cuanto al apoyo institucional, el presidente admitió que “algunas entidades no pudieron cumplir con los compromisos iniciales”, aunque matizó que ello se debió principalmente a los ajustes presupuestarios: “Si el proyecto se hubiera cerrado en 2024, habría entrado en los presupuestos públicos del año siguiente”, explicó. “Pero los plazos han sido ajustadísimos y eso ha dificultado las aportaciones previstas”.

Gestiones institucionales y financiación del evento

Murillo explicó que el proyecto “si esto arrancaba con todo el respaldo de las instituciones en el año 2024, habría entrado en presupuesto y encajado perfectamente”. Sin embargo, recordó que la iniciativa comenzó “hablando con don Demetrio, obispo entonces, con don Joaquín Alberto, el Ayuntamiento y la Diputación, cuando ya se encontraban en pleno 2025”. El presidente reconoció que “no todas las administraciones tienen la misma cintura para reaccionar ante un evento de este tipo”, aunque destacó la implicación del Ayuntamiento y la Diputación, señalando que “al final ha habido muchísimas gestiones que han dado su resultado, y lo importante es que esto no le ha costado dinero a la Agrupación, que son las hermandades”.

El presupuesto global, según precisó, rondó el medio millón de euros, abarcando seguros, traslados y gastos logísticos: “Se han asegurado 24 millones de euros en patrimonio, clavo a clavo, por parte de una entidad aseguradora, además de coberturas de responsabilidad civil y accidentes para todas las hermandades”.

Los retrasos de la magna y responsabilidades

Uno de los puntos más comentados del encuentro fue el retraso acumulado durante la jornada del Vía Crucis Magno. Rafael López detalló que aunque «todo era un puzle muy bien encajado y todo iba muy bien e iban encajando las horas perfectas». el problema surgió cuando “una hermandad -la Columna de Lucena- se adelantó 40 minutos a un punto, lo que provocó un efecto dominó”. En este sentido, el vocal no explicó por qué el responsable de la Agrupación de Cofradías que iba con esta hermandad, y por ende el propio vocal de estación de penitencia, como responsable máximo de la organización, no hizo nada por evitarlo o fue incapaz de subsanarlo.

Lo que sí explicó fue que “una banda -Tres Caídas de Triana- se metió en una calle que colapsó a otra cofradía que venía de cara, y hasta que no pasó una, no pudo hacerlo la siguiente, generando una cadena de demoras”. «Si no había nadie que le dijera a la banda que no se metiera, la banda se mete y colapsa a otra hermandad que viene de cara», llegó a decir López, olvidando que quien debía estar controlando que la banda no se metiera donde no debía era el enlace de la Agrupación, que para eso estaba y no para acompañar a la cruz de guía, ya que la vocalía de Estación de Penitencia tendría que haber previsto que esa hermandad era la única que no llevaba a la formación musical tras la imagen sino abriendo el cortejo.

Si la persona enviada por la Agrupación hubiese impedido que la banda se metiera, el problema no se hubiera producido. Un problema cuyo máximo responsable es el propio López, que lejos de asumir su culpa la descargó sobre la hermandad «que se adelantó cuarenta minutos». Al respecto, López perpetró una rocambolesca explicación, negando que la agrupación debía haber frenado a la banda -cadena de mensajes inservibles, incluida– que sólo sirve para certificar que la forma de operar cuando se produce un percance de esta índole requiere ser revisado de inmediato por ser absolutamente inoperativo: si los enlaces de la agrupación «no van pendientes de los horarios», es urgente cambiar el procedimiento.

Además, el vocal incidió en que los veinte minutos de retraso en la hora de salida de Las Angustias tuvo «parte» de culpa en lo ocurrido. Reconoció que accedió a que la cofradía de San Agustín saliera más tarde, por lo que, al menos en este aspecto, asumió que la responsabilidad del cambio horario fue suya. López aseguró no obstante que los veinte minutos indicados más los cuarenta de adelanto impidieron que la cruz de guía de las Angustias estuviera a la hora comprometida en la Cruz del Rastro.

A pesar de los contratiempos, López defendió la actuación de la organización: “Si no se hubiera hecho el cambio de orden en carrera oficial, la emisión podría haberse quedado una hora en blanco; conseguimos reducir el daño”. Es decir no sólo no asumió ninguna responsabilidad sino que se congratuló por la labor realizada.

Murillo, que reconoció que le hubiera gustado que no hubiera retrasos, subrayó que la Agrupación actuó correctamente: “Nuestra misión era coordinar las 35 hermandades. Todo estaba analizado desde junio, uno por uno. Ha habido un problema puntual, y la propia hermandad afectada se disculpó”. También destacó que el evento fue posible “gracias al trabajo de miles de personas, en su mayoría no remuneradas, desde costaleros hasta músicos y hermanos”.

El libro conmemorativo y las actividades culturales

Durante la entrevista, el presidente anunció la publicación de un libro-catálogo conmemorativo: “Recoge todas las fichas catalográficas de las 35 imágenes. Es una oportunidad enorme, porque todo lo demás es efímero. Este libro quedará como recuerdo y puede ser un excelente regalo de Navidad”.

Murillo recordó además las conferencias celebradas en torno al evento, una sobre Fray Álvaro de Córdoba y otra sobre el Juicio contra Jesús, así como las exposiciones realizadas en colaboración con la Delegación de Centro Histórico, entre ellas una en la Facultad de Filosofía y Letras. “Se han hecho visitas culturales con guías que vinculan el patrimonio histórico con la labor de las hermandades”, añadió.

Semana Santa de 2026 y aclaraciones sobre rumores

De cara a la próxima Semana Santa, López aclaró la polémica surgida en torno a los ensayos de costaleros: “La Agrupación no ha impuesto nada; simplemente hemos trasladado una sugerencia del Ayuntamiento para evitar afecciones al tráfico o coincidencias con otros eventos”. Al respecto, López afirmó que «cuando se actúa de mala fe y se lleva el gatillo preparado, se convierte en noticia lo que no es noticia». Una denuncia de presunta «mala fe» que tal vez debería extenderse a quienes aseguran que hay quien ha utilizado el verbo «imponer» cuando en realidad se ha usado «sugerir», que es exactamente el empleado por el propio vocal en la entrevista. Más allá de entender que no le corresponde al vocal de estación de penitencia decidir lo que es noticia o no.

También abordó los rumores sobre la Hermandad de la Agonía y la Piedad de Palmeras, que podrían no salir desde la Catedral o recogerse -respectivamente- en el templo mayor de la diócesis: “No tenemos ninguna comunicación oficial. Sabemos que están en contacto con el Cabildo, pero a día de hoy no hay nada cerrado”, señaló, añadiendo que todas las hermandades deben tener sus itinerarios definidos “antes del 1 de diciembre”. Además, mostró su satisfacción por la incorporación de Cañero al Lunes Santo y descartó la incorporación de cofradías a la carrera oficial a corto plazo.

Próximas citas y elección de pregoneros y cartelistas

El presidente confirmó que el 15 de noviembre se celebrará en la Diputación Provincial el acto de presentación de los cartelistas y pregoneros para el año próximo, mientras que la asamblea general de la Agrupación se convocará el 15 de diciembre.

Balance emocional y mirada al futuro

Al cierre del programa, ambos invitados compartieron sus momentos más memorables. Rafael López confesó que disfrutó “como un niño chico el día 17, y el 18 fue digno de admirar: las hermandades entraban perfectamente coordinadas, respetando los horarios y con un ambiente inolvidable”.

Por su parte, Manuel Murillo se mostró emocionado: “Me quedo con la respuesta de tantas hermandades aceptando formar parte de este proyecto. Ha sido un servicio a la Iglesia, y eso es lo que verdaderamente me emociona”.

El presidente concluyó recordando una máxima que resume el espíritu de la Agrupación: “No somos perfectos, la perfección solo la tiene Dios, pero lo intentamos en la medida de lo posible”.

El balance de ambos dirigentes dejó clara la dimensión histórica y organizativa de un evento que, según afirmaron, “no se volverá a repetir en las mismas condiciones, pero dejará una huella imborrable en la memoria cofrade de Córdoba”.