Cádiz, Córdoba

Manuel Valera realizará la corona para la Coronación Canónica de Nuestra Señora de los Dolores

Manuel Valera Pérez, un artista con mayúsculas cuyo nombre se encuentra inscrito con letras de oro en buena parte del patrimonio colectivo contemporáneo y cuyo currículum impecable le sitúa entre los creadores más importantes del actual panorama cofrade. Un artista elegido por la Hermandad de Nuestra Señora de los Dolores de Sanlúcar de Barrameda para que ponga su infinita creatividad al servicio de uno de los acontecimientos más importantes de esta hermandad gaditana fundada en el año 1732 y que descuenta las hojas del calendario con la mirada puesta en la coronación canónica de su dolorosa. El orfebre cordobés será el encargado tanto del diseño como de la ejecución de la corona que le será impuesta a la imagen el próximo 25 de julio de 2020. 

Manuel Valera Pérez, nace en Córdoba en 1966. Cursa estudios de dibujo y pintura en la Escuela de Artes y Oficios de Córdoba con D. Francisco Salido, D. Antonio Bujalance y D. Juan Hidalgo, aprendiendo cincelado con D. Francisco Luque. Con grandes aptitudes para el diseño, se adentra en el mundo de la joyería como modelista. Desde 1990 se dedica profesionalmente al diseño de joyería, compaginándolo con distintas actividades artísticas como el diseño gráfico, la escultura, fotografía y pintura, fusionando en su obra diferentes parcelas artísticas. En 1999 incorpora a su trabajo el arte de la Orfebrería, realizando algunas obras a particulares y amigos por el simple placer de crear. Fue aproximadamente en 2002, cuando comenzó a trabajar como profesional de la Orfebrería siendo su primer trabajo la corona que se le impuso a la Virgen del Valle de Sevilla en su Coronación Canónica. 

Entre sus obras más importantes, podemos destacar la reciente corona de la Coronación Canónica de Nuestra Señora de la Esperanza de Granada; el cayado de oro para la Divina Pastora de Cantillana; la corona de oro para Nuestra Señora de las Penas de Málaga; la corona de oro para Nuestra Señora de la Oliva de Salteras y bastón de alcaldesa perpetua; las potencias de oro para la Coronación de Espinas del Valle; las potencias de oro para el Cristo de la Conversión de la Hermandad de Montserrat de Sevilla; la corona de oro y rostrillo para la Virgen de la Cabeza de Andújar; la corona de oro para la Coronación Canónica de la Virgen de la Victoria de Huelva; las coronas, escapularios y cetro, para la coronación canónica de la Virgen del Carmen de San Cayetano, de Córdoba; el trono de la Redención de Málaga; las potencias Jesús El Rico de Málaga; la corona, daga y cruz pectoral para Ntra. Sra. de la Soledad de Moguer; el halo de Coronación para Ntra. Sra. de la Soledad de Málaga; la restauración y enriquecimiento de la corona de Ntra. Sra. de la Soledad de Castilleja de la Cuesta, para su Coronación Canónica; y las coronas y rostrillo de Coronación de Ntra. Sra. de la Cabeza de el Carpio.

La corona será realizada sólo y exclusivamente con las donaciones de los hermanos y devotos. Será un exvoto a la Santísima Virgen de los devotos en acción de gracias por las innumerables gracias, favores y beneficios obtenidos a través de Nuestra Sierva, Madre y Reina de los Dolores. Por ello, solicitamos cualquier tipo de aportación en oro y plata, así como donación en metálico. El diseño de la corona será presentado tras las fiestas navideñas. A través de este medio será convenientemente anunciada la fecha del acto de presentación.

La venerada imagen de Nuestra Señora de los Dolores ha sido objeto desde tiempo inmemorial de la devoción de todo el pueblo Sanluqueño. Una devoción que cuenta ya con más de 285 años de historia y que se manifiesta de muy variadas formas: en la soledad del camarín, donde recibe a diario las oraciones de sus devotos; en su multitudinario besamanos de cada Viernes de Dolores, cuando las colas de fieles inundan la trascuenta o la plaza de abasto; o en su estación de penitencia de cada Miércoles Santo, en la que la Virgen sale a las calles de Sanlúcar de Barrameda para encontrarse con todos los que la visitan a diario, pero también con aquellos que quizá están más alejados de Ella pero que necesitan igualmente de su presencia materna. Su coronación supondrá la confirmación de esta engendrada devoción y un regalo con el que sus hermanos y fieles quieren mostrar su agradecimiento y amor a la Virgen por tantas gracias recibidas de Ella.

La Imagen de la Santísima Virgen de los Dolores es una escultura candelero con manos y torso en madera y busto de terracota policromada, con ojos de vidrio, pestañas naturales y lágrimas de cristal. la Virgen Dolorosa con unas dimensiones de 138,50 cm esta fechada finales del S.XVII o principio del XVIII. Existe un testimonio documental que constata que la imagen de Nuestra Señora de los Dolores existía en el momento de constituirse la Hermandad, tal y como expuso el sanluqueño Don Juan Ortega Llanera en su libro Historia de una Hermandad Sanluqueña y de su Iglesia, que dice lo siguiente: “Es el más señalado el de Nuestra Señora de los Dolores, con retablo nuevo, que ha costeado su Hermandad. La que erigida el año de 1732 celebra los cultos de esta Soberana Señora en su novena, con la mayor ostentación, dándole por este medio y por el de sus rosarios perennes, a la Ayuda de Parroquia, un nuevo lustre de que antes carecía”. Sin embargo, hasta el momento, no se ha podido esclarecer ningún dato respecto a su origen y su autoría, debido a la escasez de documentos sobre la historiografía de la Imagen que dificulta la investigación.

La Imagen de la Dolorosa, de bellísima factura, posee un espléndido modelado como una impecable policromía logrando imprimir en la imagen una espiritualidad y misticismo especial, aunado con una ternura y delicadeza de rasgos maternales difícilmente superable. Lo que más destaca en Ella es la profundidad de su mirada dolorosa y llorosa, sus ojos y destacar de su rostro sobre todo sus rasgos de ese barroquismo impresionante que conmueve al alma humana y hace que de los labios de cualquiera brote una oración. La forma ovalada del rostro, sus finos y perfilados labios y la boca entreabierta, como dejando escapar un leve suspiro y la congoja del sufrimiento de sus dolores, así como su policromía nacarada, hace de esta imagen una obra de marcada personalidad dentro de su producción. Todo ello viene a confirmar la inmensa valía artística.

Hasta la fecha no ha sido exhumado ningún documento que certifique la autoría de la imagen a alguien en concreto, por lo que se desconoce a su autor. Sin embargo, son muchos los que se la atribuyen erróneamente a Dña. Luis Ignacia Roldán Ortega (La Roldana) basándose en los rasgos escultóricos, Una minoría se la atribuyen a D. Jerónimo Hernández de Estrada, o a grandes maestros napolitanos. Lo cierto es que sus rasgos son de un barroquismo impresionante que conmueve al alma humana y hace que de los labios de cualquiera brote una oración, y como ya dijera el pregonero en un pregón de los Dolores del año 1983 “No es obra de hombres, es obra de Dios”.

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