Córdoba, ⚓ Costal, 💙 Opinión

Martillos, martillos y más martillos

Sin querer caer en el monotema, y siendo sabedor de que dentro de una hermandad hay vida más allá de los martillos, volvemos con las últimas noticias que trascienden, amén de las innumerables extraordinarias de las cuáles ya se ha hablado largo y tendido en los últimos días: Martillos, martillos y más martillos… Y es que termina el verano como empezó, con varias sustituciones al frente de nuestros queridos titulares. 

A lo largo de estos días me he llegado a preguntar si existe un concurso entre capataces por ver quién coge más martillos. O si, por el contrario, nos encontramos con que algunas juntas de gobierno tienen el conocimiento justo para arrear pavos chicos. Pues mis dudas llegaron a un empate técnico. Por un lado mis neuronas no llegan a comprender cómo un capataz puede llegar a sacar diez pasos a la semana. ¿Es necesario?, ¿le merece la pena tal desgaste?, ¿es ego o pura afición?.

¿Es necesario apurar un Domingo de Ramos, con escasas horas entre una cofradía y otra para hacer doblete?. ¿A qué capataz no le gusta saborear el triunfo de una buena estación de penitencia con sus costaleros y amigos de la hermandad con un refrigerio, seguro más que ganado y no tener que salir corriendo hacia otro barrio? Pero señor capataz, no le echo a usted toda la culpa, ¡no!. Gran parte la tienen aquellas juntas de gobierno que no encuentran el norte ni con una brújula delante. Una de ellas, por fin se ha dado cuenta de lo absurdo que era tener un capataz que el día de salida peocesionaba en otra hermandad. Si, como lo oyen… absurdo, ¿verdad? Pues existía ese caso, queridos lectores.

Siguen habiendo hermandades que prefieren jugar a caballo «ganador» que apostar por aquellos capataces de la casa que, honestamente, desarrollan un trabajo tan digno como el otro. Tal vez sean menos populares, pero les aseguro que mucho más entregados. Enterémonos de una vez: aquello que va bien, no se toca. Seguro que hay más fisuras dentro de la hermandad por las que trabajar.

Y así pasan los días, mientras estamos expectantes para comprobar en quién recaerá el martillo corporación de Poniente, alrededor del cual hay más secreto que en una película de Alfred Hitchcock. ¿Quién será el afortunado? ¿Nos sorprenderán con fichajes?. Porque seamos claros: en el caso de un paso nuevo dentro de una hermandad existen dos alternativas. Apostamos por alguien de fuera, con una posición top, dentro del mercado… Curro (descártenlo, lleva al Cristo de Gracia), Arce, Ortigosa, Horacio, Vidal, Garrido… o seguimos con lo de la casa, después de valorar si nos ha ido bien o mal. Yo lo tendría claro pero, mejor espero el final de la película. Y ustedes, ¿qué opinan? ¡Hagan sus apuestas!

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