Maruja Vilches, Medalla de Oro de Sevilla por una vida entregada a la acción social

El Ayuntamiento de Sevilla ha concedido la Medalla de Oro de la Ciudad a María de los Remedios Vilches Trujillo, más conocida como Maruja Vilches, en reconocimiento a su dilatada trayectoria de compromiso social y humano, desarrollada a lo largo de décadas tanto en el ámbito cofrade como en el educativo y asistencial. La distinción pone en valor una existencia marcada por la entrega desinteresada a los demás, siempre desde la fe, el conocimiento y la vocación de servicio.

Figura ampliamente reconocida en la vida pública sevillana, Maruja Vilches escribió una página esencial en la historia de las hermandades al convertirse en la primera mujer que asumió el cargo de Hermana Mayor en una cofradía de penitencia en Sevilla, la Hermandad de los Javieres, abriendo camino a una nueva etapa de participación y liderazgo femenino en el mundo cofrade. Este hecho, de gran calado simbólico, rompió una tradición centenaria que había reservado exclusivamente a los hombres la dirección de las corporaciones penitenciales.

Además de su intensa actividad dentro de las hermandades —entre las que destaca también su papel como consejera de hermandades sacramentales en el Consejo General de Hermandades y Cofradías—, Maruja Vilches ha desarrollado una sólida labor profesional como profesora de Literatura, disciplina que ha enseñado durante años con rigor y sensibilidad. Asimismo, ha sido directora del Colegio Público Macarena de Sevilla, desde donde dejó una profunda huella educativa en varias generaciones de alumnos y familias del barrio.

En el año 2006, volvió a marcar un hito en el ámbito cofrade al convertirse en la primera mujer en pronunciar el Pregón de las Glorias de Sevilla, con un texto que aún hoy se recuerda por su belleza literaria y profundidad espiritual. Todo ello se suma a una silenciosa pero incansable actividad asistencial, llevada a cabo con discreción, tanto en las estructuras formales de las hermandades como a título personal.

Con la concesión de esta Medalla de Oro, Sevilla reconoce una vida guiada por el compromiso ético, la dedicación a los más vulnerables y una actitud coherente entre la palabra y la acción. Maruja Vilches representa así un modelo de mujer cristiana, culta y servicial, que ha sabido armonizar el magisterio con la caridad, el liderazgo con la cercanía, y la tradición con la apertura a nuevos tiempos.