Melilla estrenará un monumental trono para Nuestra Señora de la Victoria, realizado en Lucena por Pedro Angulo

La Patrona de Melilla, Nuestra Señora de la Victoria, contará con un nuevo trono procesional destinado a acompañarla por las calles de la ciudad, una pieza en la que confluyen la tradición de la orfebrería, la memoria histórica y los principales símbolos vinculados a la identidad melillense.

La obra ha sido concebida y ejecutada en Lucena por el orfebre Pedro Angulo, trasladando hasta Melilla una creación en la que el trabajo artesanal se pone al servicio de una devoción profundamente arraigada. Sus dimensiones —1,50 metros de altura y 5,35 metros de longitud— confieren al conjunto un marcado carácter monumental.

Una caja completamente cincelada en metal plateado

Uno de los elementos más destacados del nuevo trono es su caja, íntegramente cincelada en metal plateado, sobre cuya superficie quedan incorporados distintos emblemas que condensan buena parte de los vínculos históricos y religiosos de la Patrona.

En ella figuran el Escudo de España, el Escudo de Melilla y el Escudo del Grupo de Regulares de Melilla, integrados en una composición que relaciona directamente a la imagen con la ciudad, la nación y esta unidad militar. El conjunto incorpora, asimismo, una capilla destinada a custodiar la reliquia de San Francisco, añadiendo al trono una dimensión devocional particularmente significativa.

La fachada de la Purísima Concepción, presente en el arco de campana

Especial relevancia adquiere también el arco de campana, configurado mediante dos brazos cincelados en plata que, acompañados por dos ángeles, sostienen la representación de la fachada de la Iglesia de la Purísima Concepción.

La incorporación de este elemento establece un vínculo directo con uno de los espacios fundamentales de la historia religiosa de Melilla. La fachada de la iglesia queda así integrada en la propia arquitectura del trono, convirtiéndose en una referencia visual a la casa, la historia y la fe que rodean a Nuestra Señora de la Victoria.

El diseño se completa con cuatro arbotantes de siete brazos, la candelería y una peana de carrete, elementos que contribuyen a configurar un conjunto de notable riqueza ornamental. La superficie aparece enriquecida mediante rocallas, roleos, volutas, hojarasca y relieves, recursos propios del lenguaje decorativo de la orfebrería que acentúan su carácter suntuoso.

Una obra nacida en Lucena con el alma puesta en Melilla

Aunque el nuevo trono tiene su origen material en Lucena, su concepción simbólica se encuentra estrechamente ligada a Melilla. Cada uno de sus elementos incorpora referencias que permiten establecer una lectura conjunta de la identidad de la ciudad y de la devoción que profesa a su Patrona.

España, Melilla, los Regulares, San Francisco y la Purísima Concepción quedan reunidos en una misma pieza concebida para acompañar a Nuestra Señora de la Victoria durante su salida procesional. A través de esta suma de referencias, el trono se presenta como una expresión material de la relación existente entre la imagen y todo aquello que forma parte de su entorno histórico y devocional.

Cuando Nuestra Señora de la Victoria atraviese las puertas para recorrer las calles de Melilla, el nuevo trono se convertirá en el soporte de una presencia que trasciende su propia dimensión artística. Entre la luz y las marchas, la Patrona será acompañada por el significado acumulado en cada uno de los elementos que integran la obra.

Porque este trono no se limita a sostener a la Patrona: reúne en su arquitectura y en su ornamentación símbolos vinculados a una ciudad, a su historia y a la fe con la que todo un pueblo venera a Nuestra Señora de la Victoria.