Málaga

Memorias de la Magna de Málaga: En la Cena del Señor

Uno de los acontecimientos cofrades más importantes de la década ha sido, sin duda, la Magna celebrada en Málaga capital con motivo del centenario de la Agrupación de Cofradías, que ha puesto en la calle a dieciséis hermandades y sus respectivos tronos, citando a gran cantidad de cofrades en la Capital de la Costa del Sol. Todo ello tras la desoladora época de la pandemia, algo que parece que comenzamos a superar por fortuna. Por ello, desde este portal nos hemos propuesto rescatar momentos de especial relevancia y belleza plástica -por un motivo u otro- a través de vídeos, haciendo una sección específica para ello. Sin ánimo de extendernos en demasía, se trata de ofrecer pinceladas de las maravillas que nos dejó la Magna malagueña.

Uno de los tronos que, por su majestuosidad mayestática y manera de andar, brilló con luz propia fue el de la Sagrada Cena. El titular cristífero de la corporación, tallado por Luis Álvarez Duarte, presidía como cada Jueves Santo el misterio de la Cena, cuyo apostolado también fue realizado en los 70 por el imaginero sevillano.

En el tramo entre Guillém Sotelo y Pintor Nogales y se vivía una chicotá para el recuerdo de la mano de los hombres de trono de la Sagrada Cena, que disfrutaron del único contrapunto acústico de la Agrupación Musical Redención de Córdoba, que volvió a ofrecer un nivel más que notable en su actuación en la capital malagueña. El público allí congregado brindó numerosas ovaciones al transitar de la corporación merced a la radiante belleza plástica de lo que estaba contemplando, en un marco incomparable como la Alcazaba.

La formación musical cordobesa engarzaba, nada más y nada menos, que cinco marchas consecutivas. En primer lugar, «En la Cena del Señor», una de las grandes marchas compuestas para agrupación musical durante los últimos tiempos, junto con «Sagrada Cena», ambas de José Manuel Mena Hervás. Seguidamente, sonaban «Oh Pecador», «De Vuelta al Porvenir» y «Orando al Padre», coronando casi veinte minutos del mayestático trono caminando, en los que se puede percibir el enorme sobresfuerzo que han de realizar para soportar el peso del mismo, sin perder un ápice de brillantez en la manera de llevarlo.

Y es que destacan de sobremanera los andares de los hombres de tronos que tanto el Jueves Santo como en la Magna malagueña portan al Cristo de la Sagrada Cena, quienes sin alejarse del estilo de carga tradicional de la Capital de la Costa del Sol, son capaces de mecer brillantemente a su venerado titular al son de la música de manera más que acertada y despertando emoción y júbilo allá por donde este pasa.