“Si verdaderamente han sido sabios, porque han querido rectificar, porque lógicamente se puede equivocar cualquiera, lo suyo es que ahora se dieran todo el tiempo posible para que todo saliera extraordinariamente bien”
El restaurador e imaginero, Juan Manuel Miñarro, ha sido uno más de los que se han subido al carro de los ataques -más o menos velados- a cuentas de la polémica restauración de la Esperanza Macarena.
Ha sido en una intervención en el programa Al Cielo de 101TV, donde Miñarro ha comenzado su reflexión revelando que un amigo le envió una foto el sábado por la mañana, diciéndolo que mirara lo que la inteligencia artificial había hecho con la Macarena. Y ha confesado que creyó en que era una IA generativa, pero ha repuesto que le llamaron la atención las pestañas.
Equivocados
El imaginero y restaurador ha afirmado que “lo que me ha preocupado y me ha sorprendido mucho es cuando ya me entero que la quitan para hacerle una rectificación”. Al hilo de lo que ha agregado que, “si la rectifican es que se han equivocado”.
“Me parece, por otra parte, interesante, porque de sabios es rectificar”, ha ejercido condescendiente Miñarro. Si bien, ha cargado al señalar que “me llama la atención que se haga una rectificación casi inmediata y aparece la Virgen después con unas pestañas nuevas, como si todo fuera las pestañas”. En este sentido, el restaurador ha indicado que, a partir de ese momento ya se fijó en “ciertas cosas”, tales como los párpados y ha apuntado que ya no veía los ojos igual, “los veo más cerrados”.
Nervios
“El domingo amanecemos con el tema de la nocturnidad, de que se ha hecho una restitución de una supuesta pátina, que se ha quitado, ¿en una noche? ¿Pero qué necesidad hay de tener esa prisa, qué necesidad de esos nervios? Si verdaderamente han sido sabios, porque han querido rectificar, porque lógicamente se puede equivocar cualquiera, lo suyo es que ahora se dieran todo el tiempo posible para que todo saliera extraordinariamente bien”, ha valorado Miñarro.
Un “error de las hermandades”
El imaginero también ha ponderado que, “una vez que tú a una imagen la quitas cinco días, tres días, cuatro días, y la vuelves a exponer, empieza la gente a fijarse en cosas que no se ha fijado nunca. Y encima la vistes con un poquito más de cuello, porque es verdad que lo hicieron, para demostrar que se había limpiado, creo yo. Creo que es un error por parte de las hermandades, que quieren que la gente vea los resultados de esto que hemos hecho y entonces exponen un poco más la imagen”.
Criterio
Sobre si hubiese presentado a la Macarena como se presentó el sábado, Miñarro ha respondido que, “evidentemente, si no tengo un trabajo a mi satisfacción no lo presento y, para empezar, no dejo que lo vea ni la junta de gobierno o la comisión que sea. Cuando yo llamo a la comisión, la llamo durante el proceso y para decisiones importantes del proceso, siempre que esas decisiones vayan un poco en una línea que yo pueda aceptar, que no vaya en contra de mi criterio, porque yo soy el que tengo que poner los criterios. A un cirujano no le puedo decir, mire usted va a operar a mi padre por aquí y lo va a abrir por allí y después le va a poner este tratamiento. No, yo he confiado en usted para que sea el que haga esta intervención con todo el criterio y, además, lo ha explicado previamente”.
Finalmente, el restaurador ha manifestado que “la imagen ha debido tener una patología que no conocemos, cuando se ha dado lugar a esta intervención”.
Miñarro tiene “antecedentes” similares

Un caso que guarda paralelismos con el de la Macarena sucedió con la Hermandad del Resucitado de Córdoba y con Miñarro de protagonista, cuando a su titular mariana Nuestra Señora de la Alegría, en 1993 le fue realizada una restauración por el restaurador, “más profunda que la realizada a la Esperanza Macarena, ya que la misma consistió en el levantado de la policromía, estucado y nueva policromía del rostro y manos, tal fue el resultado, que cinco años más tarde volvió a ser objeto de una restauración, en esta ocasión, realizada por el maestro Antonio Bernal Redondo, quien la retornó a la expresividad de la que le dotó en su día Juan Martínez Cerrillo”, recuerda nuestro compañero Alcántara en su columna semanal que verá la luz este martes.






