Monseñor Jesús Fernández reafirma la estructura diocesana en su primer decreto episcopal «hasta que se disponga lo contrario»

El nuevo obispo de Córdoba mantiene los nombramientos actuales «hasta nueva disposición» para garantizar la continuidad eclesial

En el amanecer de su gobierno pastoral, monseñor Jesús Fernández González ha emitido su primer decreto episcopal, en el que ratifica la permanencia de los actuales responsables de la Curia Diocesana, las Vicarías Episcopales y demás instituciones eclesiales de Córdoba, asegurando así la estabilidad institucional en este momento de transición.

La medida, de carácter ad nutum episcopi, es decir, “a voluntad del obispo”, confirma en sus oficios a quienes ostentaban responsabilidades cuando se declaró vacante la sede, abarcando desde el Vicario General y los Vicarios Episcopales hasta los diversos cargos de la Curia, el Tribunal Eclesiástico y los consejos y organismos diocesanos. Todos ellos continuarán desempeñando sus funciones con plenas facultades, prerrogativas y obligaciones, según los mandatos previos, donec aliter provideatur, es decir, “hasta que se disponga lo contrario”.

El prelado fundamenta su decisión en la necesidad de asegurar la continuidad de la vida pastoral, disciplinar, administrativa y de gobierno de la Iglesia particular cordobesa, subrayando así el papel clave de estas estructuras en el buen funcionamiento del entramado diocesano.

Este gesto de continuidad guarda eco con el proceder del Papa León XIV, quien en los inicios de su pontificado también prorrogó los nombramientos de la Curia Romana. En un encuentro reciente con los trabajadores del Vaticano, el Pontífice recordó que “los Papas pasan, la Curia permanece”, destacando que se trata del organismo que “custodia y transmite la memoria viva de la Iglesia”.

La actuación de monseñor Fernández, en consonancia con esta visión eclesiológica, refuerza el sentido de servicio colegial y fidelidad institucional en una etapa que se perfila como de renovación tranquila y prudente. Con esta primera disposición oficial, el nuevo obispo da muestras de una voluntad de escucha, continuidad y discernimiento, dejando abierta la posibilidad de futuras reformas, pero asentando primero los pilares de la comunión eclesial.