Con la comitiva más numerosa de su historia, la Hermandad de Emigrantes de Huelva emprendió este miércoles su peregrinación a la aldea almonteña entre vítores, salves y el calor de una ciudad volcada.
La mañana del miércoles 4 de junio ha quedado ya inscrita en la historia reciente de la Hermandad del Rocío de Emigrantes de Huelva. En una jornada marcada por la emoción, el fervor y la masiva participación, la corporación rociera se convirtió en la primera de la capital onubense en emprender el camino hacia la Blanca Paloma, dejando estampas imborrables por las principales arterias de la ciudad. Lo hizo, además, con la comitiva más extensa jamás registrada en sus anales: 400 peregrinos a pie, 300 caballos, 30 charrets y 20 caravanas, según indicó su presidente, José Francisco Garrido.
Inicio solemne desde la Glorieta
La jornada arrancó a las 08:30 horas con la tradicional misa de romeros, celebrada a las puertas de su casa hermandad, ubicada en el Paseo de la Glorieta. El oficio fue presidido por el obispo de Huelva, Santiago Gómez, en un templo improvisado al aire libre donde se congregaron numerosos fieles y representantes institucionales. La hermana mayor, María José Muiño, visiblemente emocionada, expresó su deseo de que «la Concha Peregrina llegue a El Rocío llevada por todos, entre emoción y renovación, en este especial Año Jubilar«.
Paradas de respeto y devoción institucional
Con el Simpecado ya en la calle, la comitiva inició su recorrido por puntos tradicionales de homenaje. Tras detenerse ante las sedes de la Policía Local y Nacional, se dirigieron a la Comandancia de la Guardia Civil, donde fueron recibidos por la subdelegada del Gobierno, María José Rico, y el coronel jefe, Julio Serrano, quien agradeció el gesto de la hermandad con palabras de cercanía: «Es un honor recibir a una hermandad tan especial en mi primer Rocío como jefe de la Benemérita en Huelva». Garrido, por su parte, reiteró los vínculos históricos que unen a ambas entidades.
A continuación, la peregrinación realizó dos emotivas paradas en enclaves cargados de simbolismo: la Catedral de la Merced y la sede de Casa Venancio, en calle Puerto, donde escolares de los colegios Santo Ángel y Esclavas entonaron cantes rocieros para despedir a la hermandad.
Apoteósica despedida desde las instituciones provinciales
El recorrido continuó hacia el corazón institucional de Huelva. Ante las puertas del Ayuntamiento, miles de onubenses aguardaban para rendir tributo a su hermandad. La alcaldesa, Pilar Miranda, realizó la ofrenda floral al Simpecado, acompañada por la Banda Sinfónica Municipal y el Coro Joven de la Hermandad del Rocío de Huelva, que interpretaron sevillanas y la Salve Rociera.
Igualmente significativo fue el paso por la Diputación Provincial, donde su presidente, David Toscano, también depositó flores a los pies del Simpecado y expresó su apoyo: «Desde esta institución velamos por garantizar caminos seguros y servicios dignos para todos los romeros de la provincia». Toscano había asistido horas antes a la misa en la capilla de la hermandad.
Cierre institucional y salida hacia la marisma
La recta final del trayecto urbano llevó a Emigrantes a la sede de la Junta de Andalucía en la capital, donde fueron recibidos por el delegado del Gobierno, José Manuel Correa, y el resto de los delegados territoriales. En un ambiente distendido, incluso se escucharon sevillanas improvisadas, mientras Correa les deseaba «un camino lleno de salud, amor y promesas cumplidas». Alfonso Peña, director del Puerto de Huelva, también participó en la acogida.
El cortejo se bifurcó poco después: la caballería, el Simpecado y los peregrinos a pie continuaron por Víctor Fuentes Casas y Sanlúcar de Barrameda, mientras los carros y vehículos de tracción animal optaron por la avenida de la Ría y la avenida del Decano del Fútbol Español, como parte del dispositivo organizado para descongestionar el tránsito.
Último adiós desde la Comandancia de Marina
Antes de abandonar la capital, tuvo lugar uno de los momentos más sentidos de la jornada: la despedida desde la Comandancia de Marina. Allí, el comandante naval, Federico Ruiz Pedreira, evocó los orígenes de la hermandad, íntimamente ligados al mundo marinero, y pidió que «en vuestro caminar recordéis también a los hombres de la Armada, que aunque no visibles, os acompañan con el corazón». El acto concluyó con la entonación de la Salve Marinera.
También el subdelegado de Defensa, Manuel Barrera, quiso transmitir su deseo de que Emigrantes viva «una romería plena, gozosa y en paz», en lo que definió como una «peregrinación de esperanza».
Avance del camino
La hermandad realizó su sesteo vespertino en el Picacho a las 16:30 horas, y está previsto que pernocte en Tres Rayas a partir de las 21:00 horas. Este jueves 5 de junio, a las 14:30 horas, descansarán en Gato, con llegada estimada a la aldea del Rocío a las 21:30 horas, donde concluirá un histórico recorrido marcado por la devoción, la convivencia y el hermanamiento entre instituciones y fieles.
La Hermandad de Emigrantes de Huelva, fiel a su identidad y a sus raíces, ha dejado en su partida una huella imborrable de fervor mariano y comunión popular, reflejo del alma rociera de toda una ciudad.





