La historia contemporánea de las cofradías demuestra fehacientemente la importancia trascendental que los más jóvenes tienen en su realidad en su desarrollo y sobre todo en la construcción de su futuro. Un futuro que ha de asentarse sobre las sólidas bases de la fe, la ilusión y la formación que deben acompañar al cofrade desde sus primeros pasos pero también a lo largo de toda su vida.
Conscientes de ello los equipos de gobierno de las distintas hermandades que configuran el universo cofrade han venido potenciando en las últimas décadas la creación de grupos jóvenes que se conviertan en ese caldo de cultivo que deberá cimentar el futuro de las cofradías de los cuatro puntos cardinales.
Un proceso evolutivo que se materializa en multitud de actos en campañas de solidaridad en procesiones que jalonan el calendario de acontecimientos que se reparten a lo largo de todo el año y sobre todo en un proyecto de futuro, que se alimente del esfuerzo cotidiano y el respeto y el amor por la herencia recibida.
Así lo ha entendido la Hermandad del Santísimo Cristo del Remedio de Ánimas que acaba de dar un paso en este sentido creando el grupo joven de la Corporación de San Lorenzo que nace «no sólo por existir sino para hacer», con el encargo emocionado de aglutinar a los más jóvenes de la Hermandad aprendiendo a ser cofrades. Una iniciativa que solamente puede merecer el aplauso incondicional de sus promotores.





