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«No contemplo otra opción distinta a realizar estación de penitencia en la Santa Iglesia Catedral como habitualmente hacemos» | «Si los ingresos merman nos veremos abocados a tomar medidas muy drásticas»

Que las hermandades atraviesan por una situación complicada derivada de la crisis sanitaria que hostiga nuestro país desde el mes de marzo es una realidad que no escapa a nadie. Las cofradías de Córdoba no son una excepción, y por ello desde este medio nos hemos planteado darle voz a distintas personalidades del ámbito cofrade de la ciudad de San Rafael, para que expresen sus impresiones sobre lo que está por venir.

«Si los ingresos merman nos veremos abocados a tomar medidas muy drásticas»

En este caso, Antonio Ruf, hermano mayor de la hermandad de la Merced, y Francisco Carbonero, hermano mayor de la Agonía, son quienes amablemente han atendido a este portal para ofrecer su punto de vista sobre la incierta situación que atraviesa la Córdoba cofrade.

En primer lugar, cuestionado sobre las consecuencias de la pandemia para las hermandades en 2020, Francisco Carbonero expresa que «valoraría distintos aspectos. En cuanto al económico al igual que en todos los sectores de la sociedad, estamos en un punto muy crítico. A nivel de entusiasmo, compromiso y participación creo que estamos en un punto de desánimo generalizado«. Por su parte, Antonio Ruf afirma que «las consecuencias para las cofradías son las mismas que para el resto de la sociedad, supone una gran crisis social y sanitaria siendo aún más dura en el aspecto económico«.

«En estos momentos es inviable comenzar con los ensayos sin poner en riesgo el grupo humano de la banda»

Se da la circunstancia de que tanto la Merced como la Agonía poseen formaciones musicales propias. Preguntados sobre su situación, Ruf expresa que «en el caso de las bandas las consecuencias están siendo aún peores que para las cofradías, dado que su vuelta a los ensayos depende de los decretos que se van sucediendo con cortos periodos de tiempo que hacen que tengan que afrontar nuevas medidas casi a diario, lo que conlleva una gran inseguridad respecto a su futuro«. En esa misma línea, Carbonero sostiene que «las bandas tienen un problema añadido a los puntos de la pregunta anterior y es que a la crisis económica de las Hermandades, necesitan ensayar para no perder la calidad musical alcanzada. Y en estos momentos es inviable comenzar con los ensayos sin poner en riesgo el grupo humano de la banda«.

«Espero y deseo que nuestros dirigentes políticos sean sensibles con la situación que atravesamos y no abandonen al colectivo cofrade»

Con respecto a la subvención del Ayuntamiento cordobés a las cofradías, el hermano mayor de la Agonía muestra tranquilidad, afirmando que «bueno, como dice el dicho español, la esperanza es lo último que se pierde, pero no cabe la menor duda que tanto el consistorio como la Agrupación de Cofradías trabajan para dar solución a este tema«. Por su parte, el máximo mandatario de la hermandad de la Merced expresa que «espero y deseo que nuestros dirigentes políticos sean sensibles con la situación que atravesamos y no abandonen al colectivo cofrade que, sin duda es el más numeroso de la ciudad y que tantos beneficios le reporta, y no me refiero sólo al económico«.

«La hermandad atraviesa un mal momento económico al haber descendido de forma importante gran cantidad de ingresos previstos»

Las hermandades, debido a la crisis de la pandemia, han sufrido un duro varapalo económico. Así lo reconoce Antonio Ruf, quien expresa que «la hermandad atraviesa un mal momento económico al haber descendido de forma importante gran cantidad de ingresos previstos en sus presupuestos«. Por su parte, Francisco Carbonero apunta que «la realidad económica de la Hermandad es la misma que la de cada uno de sus miembros. Nuestros ingresos se han visto mermados ya que nuestra principal fuente de ingresos es la celebración de la verbena popular en septiembre y esta no se ha llevado a cabo. Hemos recibido el apoyo de los hermanos con el pago de sus cuotas anuales y el apoyo en las Campañas tanto de las huchas de cuaresma como con los donativos de la pandemia que están sirviendo para ayudar a los hermanos que así lo han solicitado con bolsas de comida. Ya solo nos queda el recurso de la lotería de Navidad y rezar para que el año que viene podamos volver no a la nueva normalidad sino a la normalidad».

«Sin la vacuna no volverá jamás a ser igual»

Cuestionados sobre si las cofradías y las bandas pueden aguantar otra nueva Semana Santa sin salidas procesionales, Francisco Carbonero afirma que «sinceramente creo que no, por el tema económico; hay gastos fijos de casas de hermandad, naves de ensayo… y si los ingresos merman nos veremos abocados a tomar medidas muy drásticas«. En cuanto a Antonio Ruf, sostiene que «estoy convencido que las hermandades aguantarán a pesar de los problemas, porque de momento y aunque con las restricciones de aforo que se van estableciendo, siguen celebrando los cultos internos, que en definitiva constituye su fin principal y específico. En el caso de las bandas, otra Semana Santa sin cofradías en la calle les supondrá un importante problema ya que dependen de ellas para subsistir, aunque creo que podrán seguir adelante«.

El hermano mayor de la cofradía del Lunes Santo expresa que su «máxima preocupación ahora mismo se centra en poder atender a los hermanos que lo necesiten, a través de nuestra Bolsa de Caridad«, mientras que la mayor preocupación para el hermano mayor de la corporación del Naranjo es «que esto pase lo antes posible y podamos recuperar nuestra vida normal y en cuanto a lo cofrade pues que se minimicen los daños producidos por esta pandemia y podamos seguir remando para alcanzar los objetivos puestos en nuestra hermandad«.

«No es momento de plantear ninguna propuesta a día de hoy, ya que no sabemos cómo va a evolucionar la cuestión sanitaria»

Sobre la incertidumbre que rodea a la celebración de la próxima Semana Santa, Francisco Carbonero defiende que «creo que no es momento de plantear ninguna propuesta a día de hoy, ya que no sabemos cómo va a evolucionar la cuestión sanitaria, que creo que es la que preocupa para poderse celebrar. En cuanto a otro año en blanco… no lo veo así, la cofradía no ha tenido un año en blanco, hemos realizado cultos cuaresmales, hemos realizado Triduo, Rosario de la Aurora, y si dios quiere realizaremos besamanos en diciembre. La hermandad ha cumplido con sus fines que nos son otros que rendir culto a sus titulares, otra cosa es que no lo hayamos podido hacer como era tradición«. Sobre su posicionamiento acerca de este asunto, añade que «nos posicionamos en la parte de la cordura y donde nos exhorte nuestro Obispo y los dirigentes locales. Son quienes autorizan o no la vida de la cofradía en la calle». En cuanto a esta misma cuestión, Ruf reconoce que «de momento no tengo conocimiento de ninguna alternativa seria que se haya planteado», añadiendo que «no contemplo otra opción distinta a realizar estación de penitencia en la Santa Iglesia Catedral como habitualmente hacemos«.

«En el caso de las bandas, otra Semana Santa sin cofradías en la calle les supondrá un importante problema ya que dependen de ellas para subsistir»

Ninguno de los dos mandatarios de ambas hermandades se atreve a vaticinar lo que puede suceder. Carbonero sostiene que «a 16 de octubre creo que aventurarse a opinar que ocurrirá es temerario, aunque tengo ilusión por que esto acabe pronto. En la Agonía sabemos lo que es tener contratiempos y con la ayuda de Nuestra Señora de la Salud estamos convencidos que pasará esta pesadilla.» Por otro lado, Ruf reconoce que «aún es pronto para saberlo, depende de la evolución de la pandemia«.

«Nos posicionamos en la parte de la cordura y donde nos exhorte nuestro Obispo y los dirigentes locales. Son quienes autorizan o no la vida de la cofradía en la calle»

Para concluir, ambos lanzan un mensaje optimista. Antonio Ruf sostiene que «por supuesto que todo esto pasará, aunque no sabemos cuánto tardará» y que «seguro» que volverá la Semana Santa tal y como la conocemos, mientras que Francisco Carbonero concluye sobre este asunto que es «muy optimista y sobre todo mi ilusión no decae ni un solo segundo en que veamos pronto la luz«, añadiendo que «sin la vacuna no volverá jamás a ser igual. Con la vacuna no me cabe la menor duda«.

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