Nuestro Padre Jesús Nazareno regresa a Carmona tras su restauración

La imagen está expuesta en veneración extraordinaria

La talla, obra de Francisco de Ocampo en 1607, ha sido intervenida por Pedro Manzano Beltrán durante los últimos meses

Este domingo 14 de enero ha sido repuesta al culto la venerada imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno de Carmona, tras la restauración a que ha sido sometida por el especialista en obras de arte Pedro E. Manzano Beltrán. 

A las doce de la mañana ha tenido lugar en la parroquia de San Bartolomé una misa solemne en acción de gracias, que ha sido presidida por el sacerdote D. José Ignacio Arias García, párroco de San Bartolomé y director espiritual de la Hermandad de Nuestro Padre. En la misma ha intervenido en la parte musical el tenor Eduardo Fernández acompañado de órgano.

Al término de la misma la sagrada imagen de Nuestro Padre permanece expuesta en el presbiterio de San Bartolomé a la veneración de los hermanos, fieles y devotos.

La intervención realizada por Pedro Manzano

La imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno fue retirada al culto el 11 de abril de 2023, tras finalizar la Semana Santa, y trasladada a Sevilla al taller del restaurador Pedro E. Manzano Beltrán. La intervención dio comienzo el 17 de abril, habiéndose desarrollado a lo largo de ocho meses.

Esta intervención ha sido posible gracias a la subvención concedida por la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía para la conservación-restauración de bienes muebles del patrimonio histórico de carácter religioso en Andalucía, en la convocatoria correspondiente al año 2021, y que alcanza el 80% del coste de la intervención.

Como cuestiones de relevancia en esta restauración se ha abordado: 

– Resanado de las grietas que presentaba la imagen (muy llamativa era la que presentaba el hombro derecho, que alcanzaba casi hasta la cintura).

– Recuperación de la magnífica encarnadura (posiblemente la original u otra algo posterior, ya del s. XVIII) que estaba oculta bajo numerosos repintes fruto de las intervenciones realizadas durante la segunda mitad del s. XX.

– Colocación de un sistema de sujeción de las potencias y otro para la corona de espinas.

– Mejora de la cogida de las manos, resolviéndose especialmente el encaje de la mano izquierda que dejaba ver una gran separación entre el antebrazo y la propia mano y que ahora queda totalmente desapercibida.

– Sustitución de la antigua peana, que no era la original y estaba muy deteriorada, por otra mayor de la misma la forma y aspecto general de la anterior. Se ha conseguido así una mayor estabilidad de la imagen y se ha podido sustituir el antiguo sistema de cogida al paso por otro más eficaz, que no perjudica a la talla.

Durante la Cuaresma de 2024 está previsto que el restaurador Pedro Manzano pronuncie una conferencia en la Hermandad sobre los pormenores de esta intervención.

La imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno de Carmona

La imagen de Jesús Nazareno es un referente devocional en Carmona, hasta tal punto que ha merecido ser distinguida por el Excmo. Ayuntamiento con la concesión de la Medalla de Oro de la Ciudad en 2007, honor que comparte únicamente con la imagen de la Santísima Virgen de Gracia, patrona de la localidad. 

Pero al margen de su importancia religiosa, la talla de Jesús Nazareno es una obra artística de primer nivel, tal como se ha reconocido desde que su autoría fuera descubierta en 1929 por Miguel Bago Quintanilla.

Se trata de una obra documentada de Francisco de Ocampo realizada en 1607, que ha servido para la atribución –con mayor o menor fundamento- de otras, como, por ejemplo, las imágenes titulares de las sevillanas cofradías del Silencio y la Candelaria. 

La imagen fue inicialmente concebida para portar la cruz “al revés”, es decir, con el stipes hacia delante, pero en 1698 se cambia esa iconografía y pasa a llevar la cruz con el stipes hacia atrás y acompañado por la figura de Simón Cirineo. 

Los cambios de manos se han sucedido a lo largo de tres siglos, siendo las actuales obra de Antonio Illanes en 1941. 

Otras restauraciones de la imagen

Hay constancia de, al menos, tres intervenciones de importancia durante el siglo XX. La primera de ellas por José Rodríguez Rivero-Carrera en 1966 tras un desafortunado incidente durante la entrada de la cofradía, cuando la parte superior de la cruz chocó con el cancel de la puerta.

Una segunda intervención tuvo lugar en los años setenta, cuando el cambio de ubicación de la imagen a la iglesia parroquial de San Pedro produjo una grieta en la espalda al situarse en un lugar inadecuado donde recibía calor del sol.

Por último, en diciembre de 1984 se produjo un incendio en la referida iglesia de San Pedro que afectó a las imágenes de la cofradía y que requirió una intervención fundamentalmente de limpieza y consolidación de la policromía llevada a cabo por las restauradoras María Ugarte Monasterio y María del Carmen Suárez Ávila. 

La Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno de Carmona

Los orígenes de la hermandad Nuestro Padre, como es denominada en Carmona, son inciertos, si bien varias hipótesis los sitúan en distintos momentos del siglo XVI, en la ermita de Nuestra Señora del Real de Carmona. 

En 1600 la Cofradía de los Nazarenos, tal como se denominaba entonces, se había trasladado a la parroquia de San Bartolomé desde la referida ermita.

En todo caso, a fines del XVI la hermandad ya disponía de reglas aprobadas y era conocida como Cofradía de los Nazarenos, como atestigua la carta de concierto de su primitiva imagen titular con el escultor Marcos de Cabrera y fechada en 1596. 

El año siguiente, 1597, la hermandad adopta como propia la regla redactada por Mateo Alemán en 1578 para la Primitiva Hermandad de los Nazarenos de Sevilla. Desde entonces hasta nuestros días la relaciones con la Hermandad del Silencio de Sevilla han sido constantes.

El 24 de junio de 1600 se concedió el traslado de la hermandad a la parroquia de San Bartolomé, aunque no fue hasta 1609 cuando disfrutó de capilla propia.

En 1607 se produce el encargo de una nueva imagen de Jesús Nazareno al escultor Francisco de Ocampo, que sustituyó a la anterior.

En 1698 se introdujo un Cirineo, atribuido a José Felipe Duque Cornejo, lo que provocó el cambio de posición de la nueva cruz, ejecutada por Nuncio Onibense y Valentín Quarésima, platero y ebanista respectivamente, en carey y plata, que es la que porta actualmente.

En 1696 llega a Carmona la imagen de la Santísima Virgen de los Dolores, obra documentada de José Felipe Duque Cornejo, con encarnadura de Francisca Roldán, su mujer.

La devoción a la Virgen de los Dolores tuvo un gran auge en el siglo XVIII, dando lugar a la fundación de una Esclavitud propia para dar culto a la imagen de la Dolorosa.

La imagen de la Divina Pastora de las Almas, posiblemente una antigua Inmaculada del s. XVII adaptada a comienzos del s. XVIII para servir a la nueva advocación, fue regalada por el Venerable fray Isidoro de Sevilla, hermano de la cofradía, en 1708.

En 1609 erige la capilla de su propiedad, contigua a la iglesia parroquial. En ella destacan tres magníficos retablos de mediados del s. XVIII. El principal está presidido por la venerada imagen de Jesús Nazareno y rematado por una Inmaculada, obra de Antonio Comas (2021), y los laterales por las de la Santísima Virgen de los Dolores y la Divina Pastora de las Almas. 

En la capilla recibe culto igualmente una imagen del Dulce Nombre de Jesús, de mediados del s. XVII y atribuida a José de Arce.

La estación de Penitencia en la noche del Viernes Santo

La hermandad realiza su estación de penitencia a la iglesia prioral de Santa María en la noche del Viernes Santo con los dos pasos de sus titulares, en absoluto silencio y con música de capilla, al modo y manera de la Hermandad del Silencio de Sevilla.

El Señor procesiona en un paso de madera y carey diseñado por el artista Juan Fernández Lacomba que fue estrenado en 2007, alumbrado con faroles de plata de Villarreal de 1997.

La imagen de Nuestra Señora de los Dolores lo hace en un paso de palio de diez varales con elementos (palio, varales, peana, media luna, corona) del siglo XVII y principios del XVIII, siendo el más antiguo de Andalucía. Luce manto negro bordado en oro por las hermanas Antúnez y reformado por Juan Manuel Rodríguez Ojeda, anteriormente de la Esperanza de Triana.

Es de destacar la belleza, el recogimiento y la unción religiosa que alcanza el recorrido de la cofradía por las calles del casco histórico de la ciudad de Carmona.