«En los patios del Palacio de El Puerto,
donde el sol y la sombra danzan su juego,
los susurros del viento entre las flores,
pintan versos de amor en cada rincón.
Entre paredes de piedra y azulejos,
el eco de antiguas historias resuena,
mientras el agua en fuentes murmurantes,
narra secretos que el tiempo retiene.
En cada arco y en cada columna,
se entreteje la esencia de otro tiempo,
donde el pasado y el presente se abrazan,
en un baile eterno de luz y misterio.
Así, en los patios del Palacio soñado,
se guarda el alma de un pueblo encantado,
donde la poesía se vuelve palpable,
bajo el cielo azul de El Puerto amado».

Así ha dado comienzo la presentación del cartel de la Feria del Puerto de Santa María, obra de la prestigiosa artista, Nuria Barrera Bellido. Una obra impregnada por el aroma de las bodegas y la brisa del mar.
El cartel, en el que se pueden observar tres planos, es el último el que nos abre las puertas de par en par a la feria.
En el primero, la arquitectura es la protagonista, que también será importante en esa segunda escena del patio. «Ese arco con columnas y base cerámica enmarcan la estampa principal conteniendo además toda la información del anuncio, localidad, fiesta que se celebra, días y municipio a la que está dedicada, en este caso Estepona. Apareciendo en las bases de cada columna los escudos de ambas villas».
«La penumbra del primer plano nos lleva al eco de luz del segundo, donde diagonalmente entra desde la zona superior izquierda a derecha y descendente, iluminando de forma indirecta la escena principal. En ella he querido recoger ese momento previo, el de la espera, degustando una copa de vino Fino Quinta, en el que esa joven mujer, vestida de flamenca, con su mirada sugerente y directa al espectador, nos invita a acompañarla a la Feria, sobre la mesa la botella que hoy presentamos y su bolso preparado, con los colores de la bandera local», ha explicado Barrera. Colores como el rojo, el verde o el azul, tan presentes en la naturaleza, están también muy presentes en el cartel.
Nuria Barrera ha querido transportar a «esas casas palacio en la que cada testero y rincón están llenos de detalles, esas que nos recuerdan de dónde venimos, como esa cabeza romana colgada en la pared, que evoca los cimientos sobre los que se edifica El Puerto de Santa María, la ciudad de los Cien Palacios. O esos lebrillos antiguos que dan color y calor en esos grandes muros. En uno de ellos como no, un toro, emblema de esta casa y homenaje al aspecto taurino tan arraigado en El Puerto». Aparecen también una escultura de San José sobre el arcón, antiguas pinturas de la Virgen del Carmen, o el Nazareno. Flores por doquier, en especial una orquídea, como homenaje a la localidad de Estepona que es protagonista este año, donde tiene un Orquidario único con más de 1300 especies.
Una paz y un silencio que nos lleva al tercer plano del cuadro, concebido por la artista. Allí está la feria, donde ocupan un lugar de privilegio el bullicio del cante por sevillanas y el discurrir de coches de caballos. Un auténtico oasis mágico en el que disfrutar de la familia, de la alegría y de la amistad. Pinceladas con las que Nuria Barrera ha vuelto a hacer soñar a todos los presentes conformando esta completa obra que quedará para siempre en el recuerdo de todos los habitantes del Puerto.





