Córdoba, 💚 El Rincón de la Memoria

Ochenta años de la primera estación de penitencia de La Caridad

«80 años de una imagen que año tras año se repite mostrando el amor de una ciudad al Salvador y el amor de Cristo a su pueblo». Con estas palabras anunciaba la Hermandad de la Caridad la conmemoración de la octogésima estación de penitencia de la cofradía en un ambiente enrarecido de esta atípica mañana de Jueves Santo de 2020. Pese a la suspensión de la salida procesional, la corporación de San Francisco, haciendo honor a la advocación del titular cristífero, ha querido mantener el espíritu de la Semana Santa a través del refuerzo de la vocalía de beneficiencia, desplegando una campaña de donativos a asistencia social a través de medios oficiales.

Una conmemoración peculiar que nos remonta a 1939, año en que una aletargada Hermandad de la Caridad comienza a reorganizarse. Constituida canónicamente en la Parroquia de San Francisco y San Eulogio el 19 de octubre, el día 12 de noviembre se produce la llamada Restauración por Acta Fundacional en Junta General Extraordinaria con la aprobación de unos nuevos estatutos por el Obispo de Córdoba. Nunca se había producido la extinción oficial de la Cofradía de la Santa Caridad de Nuestro Señor Jesucristo que se fundara en el siglo XV en el Hospital de la Santa Caridad, regido por frailes franciscanos y hoy reconvertido en Museo de Bellas Artes. En alusión a la advocación tomada, se trata de una hermandad hospitalaria destinada a la asistencia de los sectores desfavorecidos de la ciudad, desde enfermos y difuntos hasta huérfanos y viudas.

Las reglas conservadas más antiguas de la hermandad datan de 1594, que formaron parte del cortejo del Jueves Santo en 1997 tras ser adquiridas por la corporación. Poco después se fecha la hechura del Señor de la Caridad, en 1603, atribuido a Pedro Freile de Guevara, natural de Guadix que se afinca en Montilla en este año. La Dolorosa data de 1671, atribuida igualmente a la escuela granadina, concretamente a José de Mora o a su hermano Diego; si bien la advocación es desconocida por muchas, desde 1696 aparece nombrada como Nuestra Señora de los Dolores.

Tras una fructuosa existencia, las desamortizaciones del reinado de Isabel II propiciarían la desaparición del hospital, pasando las imágenes titulares de la cofradía al Convento de San Pedro el Real en 1837, hoy Parroquia de San Francisco y San Eulogio. No obstante, estos sucesos no se consuman definitivamente hasta 1850; el Crucificado ocupa entonces un retablo de piedra en el pórtico de acceso al claustro, pasando tras su destrucción a la antigua Capilla del Cristo del Museo, hoy sagrario donde continúan recibiendo culto los titulares de la corporación.

La Hermandad de la Caridad contempla así una progresiva decadencia hasta los albores del siglo XX, si bien no llega a hacerse efectiva una extinción canónica; todavía en 1894 consta la celebración del quinario cuaresmal. Con este panorama, un grupo de hermanos de la Cofradía de las Angustias remite el 23 de agosto de 1939 unos nuevos estatutos al obispado para reactivar la hermandad, que fueron aprobados 19 de octubre.

En 1940 se acuerda la organización de cultos anuales y salida procesional, que se establece en el Domingo de Ramos. Ya en este año, la nómina de hermanos ha aumentado enormemente: de 73 iniciales a 747 del momento, 379 cofrades y 368 pro­tecto­res. En la primera salida procesional, ocurrida el 17 de marzo, la cruz de guía era hueca y con cristales, llevando en su interior una luz de carburo. También fue donado el Libro de Reglas en cuero repujado con cantoneras en plata, llevándose a cabo igualmente la restauración del altar donde se encontraban los titulares, actual capilla de la Virgen del Amparo. Además, haciendo honor a sus orígenes, se crea la Comisión de Beneficencia, encarga­da del repar­to de limosna y alimentos a gente pobre.

En 1942, el obispo de Córdoba autoriza recuperar el título de «Real», pues la vinculación de la hermandad con la realeza se remonta a Juan II de Castilla, bajo cuyo reinado se funda en el siglo XV. También en este año tiene lugar el cambio de día en la estación de penitencia, pasando al Jueves Santo como en la actualidad, así como la conclusión del paso procesional. No obstante, desde el obispado se obligaría a la hermandad a salir el Viernes Santo entre 1956 y 1958, recuperando en 1959 el día de salida habitual.

Fuente : Hermandad.

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