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El Rincón de la Memoria, Sevilla

El origen de nuestra Semana Santa

Si salís a la calle y paseáis por el centro de la ciudad es muy fácil que vuestra vista se dirija a los carteles de cultos y vía-crucis que empapelan los muros de calles como San José o Córdoba. Esta estampa es muy común cuando se acerca la cuaresma y sobre todo cuando la primavera se acerca con olores de azahar e incienso. Por estos días, un niño sale corriendo de su casa para buscar unos colores, formas, sonidos y olores que inundan Sevilla en marzo. Entonces, se encuentra con más de uno de estos carteles que anuncian Vía-Crucis, se para y piensa en la Semana Santa que va a vivir, la de su infancia, aquella que todos perseguimos cada año. El niño se maravilla con esa atmósfera perfecta y se pregunta: ¿Cómo fue el origen de la fiesta suprema?

Todo surgió por don Fadrique Enríquez de Rivera, primer Márquez de Tarifa y gran religioso. Este señor tenía en su palacio una capilla con la denominación de las Flagelaciones y organizó la celebración del Santo Vía Crucis desde la capilla de su casa hasta un pilar ubicado en la antigua Huerta de los Ángeles en el año 1521. En el camino se situaba doce cruces que marcaban doce estaciones.

En el año 1630 se cambió el recorrido de este Vía Crucis, iniciándose desde la fachada de su palacio hasta el Templete de la Cruz del Campo. Una centuria después se aprobó otro cambio, ampliando el número de estaciones a catorce respecto a las doce iniciales. El trayecto ocupaba 997 metros, la misma distancia que separaba la el pretorio de Pilatos del Monte Calvario. No es extraño que por este motivo el palacio de don Fadrique pasara a llamarse Casa de Pilatos.

Varías hermandades hacían estación de penitencia al Humilladero de la Cruz del Campo. En el trayecto se forjó la religiosidad popular en torno a la pasión de Cristo representada litúrgicamente, con imágenes y flagelantes. Todo esto derivó a nuestra Semana Santa. Esta tradición cambió con el Cardenal Niño de Guevara cuando decide que las hermandades realicen estación de penitencia a la Catedral de Sevilla y las situadas en Triana en la iglesia de Santa Ana. Sin embargo, el Vía Crucis a la Cruz del Campo se celebró hasta el año 1873, que dejó de hacerlo.

El Humilladero fue construido por la Cofradía de los Negros, actual Hermandad de los Negritos, en el año 1380. Otros datan está construcción en 1482, cuando el corregidor de Sevilla don Diego de Merlo cambió la cruz de madera por una de piedra y la cubrió con el templete mudéjar. La actual cruz de mármol blanco se atribuye a Juan Bautista Vázquez “el viejo”, tallada con las imágenes de Cristo y María en el año 1571. Su última restauración se produjo el 29 de febrero de 2008.

A día de hoy, el camino que durante siglos recorrieron algunas de nuestras hermandades ha quedado como el único Vía-Crucis urbano del mundo. Cada estación que componía el Vía-Crucis está marcada por un azulejo presidido por una imagen de la Semana Santa de Sevilla: Juicio de Jesús, es una cruz marmórea en la fachada de la Casa de Pilatos; con la cruz a cuestas, Nazareno de El Silencio; primera caída, las Penas de San Vicente; encuentro con María, Gran Poder; ayuda del Cirineo, las Penas de San Roque; encuentro con la Verónica, el Valle; segunda caída, la Candelaria; encuentro con las mujeres, los Gitanos; tercera caída, la Esperanza de Triana; despojado de las vestiduras, la Estrella; clavado en la cruz, la Exaltación; muerte de Jesús, el Cachorro; en brazos de María, el Baratillo; y Jesús es sepultado, Santa Marta.

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