Otro ejemplo de vergüenza y menosprecio perpetrado por el ayuntamiento «de todos los cordobeses»

Nos han surtido de agua durante 50 años, han refrescado nuestra sed en los días más duros del año cuando San Lorenzo recuerda a los cordobeses que pasó un calvario un 10 de agosto cuando murió sacudido por las llamas de ese fuego que hoy en día siguen encendiendo los que no sólo se conforman con que los Católicos pasemos el calor habitual de nuestra ciudad, sino que disfrutan calentándonos de diversas maneras.

EMACSA -la empresa de aguas de Córdoba- celebra su 50 Aniversario, enhorabuena. Es una empresa necesaria, que brinda un servicio previo pago de sus clientes que de manera obligada han de satisfacer los servicios prestados, claro está. A dicho aniversario, en esta Cuaresma, el Ayuntamiento de Córdoba le ha dado un lugar privilegiado en la fachada del Consistorio que Gobierna -o al menos eso nos dicen- la Señora Ambrosio del Partido Socialista Obrero -y fin-, colocando unas voluminosas lonas que prácticamente ocupan todo el ancho del edificio de Capitulares.

Pero no sólo estamos de aniversario con EMACSA. En apenas 20 días, celebramos un año más la Semana Santa, un hecho digno de celebrar porque ninguna institución -ni EMACSA oiga- puede decir que cumple su 1986 aniversario. Un hecho que alimenta gratuitamente el alma a millones de personas en la tierra y que el Ayuntamiento de Córdoba tiene la desfachatez de dar el lugar -ridículo- que realmente le merece nuestra Semana Santa, esa que reporta no sólo espiritual sino económicamente, un incalculable tesoro de manos del turismo.

A este humilde redactor, se le cae la cara de vergüenza -simplemente hay que tener un poco de la misma- cuando a través de las redes sociales le mandan la distribución de los mosaicos o imágenes que conmemoran o anuncian por parte del Ayuntamiento, hechos importantes, reservando para nuestra Semana Santa de Córdoba, prácticamente una toalla de bidé en el lateral de un edificio frecuentado por personas -no de dudosa moral porque ya no lo esconden- que rabian de ira y diría que hasta asco, cuando escuchan una nota cofrade, huelen a incienso, ven un costal o a gente que a pesar de ser el centro de sus iras, rezan por ellos.