Córdoba

Pablo García Baena, poeta cofrade

Tarde de primavera en un patio de la más conocida de las casas de la calle de Los Lineros. Sillas colocadas para recibir a un grupo de afortunados que hemos podido disfrutar del primer acto organizado por la Fundación Bodegas Campos desde que el cierre a toda actividad cultural se nos vino encima hace ahora un año. He podido regresar al lugar al que no volvía desde que Paco Robles presentase su genial libro «Frikis de Capirote», continuación de aquel «Tontos de Capirote» que nos abrió los ojos a otra realidad que nos rodea en este mundo de las cofradías, una realidad que se presentaba ante nuestros ojos, y que no veíamos.

En el Patio del Santo Dios hemos podido disfrutar de uno de los muy escasos actos cofrades que vamos a poder presenciar en estas fechas ya cercanas a la Semana Santa. Y no sólo por escaso, sino también por el aroma a esencia cofrade que nos ha dejado este acto, debemos absorber y asimilar estos instantes de poesía que distintos pregoneros de nuestra Semana Mayor nos han traído con su declamación de distintas obras poéticas que Pablo García Baena dejó salir de su pluma.

Presentado el evento por Pepe Campos, quien ha agradecido la presencia de todos los asistentes y participantes, ha pasado a dar el atril a los encargados de prestar sus voces a las letras escritas.

Los fragmentos del poeta cordobés han sido recordados, con distintos estilos muy personales, por Marisol Salcedo, Fermín Pérez con su voz profunda y pausada, Luis Miranda y Antonio Varo, Gonzalo Herreros, uno de los recitadores de este año en el Gran Teatro, y Jesús Cabrera con un profundo sentimiento devocional a su Titular.

Textos tales como «Cuaresma», poemas al «Remedio de Ánimas» y a «Ntra. Sra. de las Tristezas», poesías tituladas «Quinta Angustia» y «Cristo de Gracia», «Letanía de Córdoba a Ntra. Sra. de los Dolores», «Jesús Caído en la noche del Jueves Santo», «Oración en el Huerto», «Arca de Lágrimas», sirviendo de cierre el «Cántico de los Santos en honor de Nuestra Señora de los Dolores de Córdoba».

Los fragmentos literarios han sido intercalados por la interpretación personal de los hermanos Rafael y Eduardo Wals sobre variaciones de distintas piezas musicales sacras de autores como Enrique Báez, Francisco Melguizo o Cipriano Martínez Rücker, tales como «Saeta vieja de Córdoba», «Stabat Mater Dolorosa», «Plegaria a Ntra. Sra. de las Angustias», «Los Dolores», «Jesús Caído», «Oración» y «Lágrimas y Desamparo», para cerrar el acto con el «Capricho Andaluz».

La luna que se acerca a su plenitud ilumina el patio, y los faroles dibujan sombras entre las macetas y los arcos del patio, velando la imagen de Ntra. Sra. de los Dolores, la devoción mariana de Córdoba, que ha presidido este momento de poesía cofrade.

Un emocionado Pepe Campos ha cerrado el acto recordando los momentos de soledad vividos durante estos meses cuando iba a regar las macetas de los patios de la Bodega, momentos que le han servido para darse cuenta de una realidad: la casa es sólo un conjunto de salas y patios, columnas, botas y carteles, pero vacío todo sin la presencia y el calor de todos los amigos de Bodegas Campos.

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