Córdoba, 💚 El Rincón de la Memoria

Los palios olvidados de la Semana Santa de Córdoba

No tendría sentido alguno negar que los protagonistas incuestionables de nuestra Semana Santa son siempre los titulares de las distintas hermandades que componen el panorama cofrade, pues al fin y al cabo son los mismos a los que el pueblo cordobés dedica tantos pensamientos y oraciones a lo largo del año. Sin embargo, la riqueza patrimonial juega asimismo un papel de relevancia en la vida de ellas ya sea como sello de identidad, valor artístico y estética, especialmente durante las estaciones de penitencia.

En este sentido, como en tantos otros, el tiempo se convierte una vez más en un factor trascendental y lleno de curiosidades, capaz de arrojar luz sobre el progreso y la evolución de las hermandades cordobesas. Por supuesto, esos notables cambios no han dejado de lado una pieza tan clásica como es el palio que habitualmente cobija a la titular mariana.

María Santísima de la Caridad constituye un perfecto ejemplo de lo descrito anteriormente, pues muchos son los que aún recordarán el tradicional palio bajo el que procesionó y que precedió al que la Hermandad del Buen Suceso luce desde hace unos años durante la jornada del Martes Santo, de cajón y en terciopelo rojo burdeos. Muy alejado de la línea actual, el palio anterior – tal y como podemos ver en la fotografía tomada en la década de los 90 – estaba confeccionado en terciopelo negro, luciendo un medallón en el techo que, según afirman algunas fuentes, era obra del célebre Fray Ricardo de Córdoba. Las bambalinas, por su parte, habían sido bordadas por las Madres Filipenses del Convento del Buen Pastor en el año 1977, de acuerdo con el diseño trazado por Francisco Naranjo.

Dicho palio sería así el empleado por la cofradía desde la mencionada fecha para procesionar con las diferentes dolorosas de la cofradía, siendo la primera de ellas una antigua imagen que siguiese los pasos del nazareno durante cinco años, seguida por la Virgen de la Caridad de Joaquín Jesús Sánchez hasta que, ya en 1991, se incorporase la bellísima talla de Miguel Ángel González Jurado, pasando a ocupar el segundo paso de la hermandad. Así las cosas, la actual titular del Buen Suceso seguiría haciendo uso del antiguo palio hasta que se estrenase en 2003 el burdeos diseño por Rafael de Rueda y con bordados de Pérez Artés.

Digno de mención es asimismo el palio que en su día llevase a la calle la Hermandad de la Merced, estrenado por la primitiva titular en 1975, año que precisamente sería el último en el que procesionaría la imagen en torno a la que se constituyó la cofradía. Cabe deducir que sería por lo tanto en 1976 cuando la Virgen de la Merced gubiada por Francisco Buiza realizaría su primera estación de penitencia, bajo un palio completamente distinto al que estamos acostumbrados a ver, realizado con terciopelo azul pavo real – estrenado en 1982 – que sería progresiva y primorosamente bordado con las características cadenas que recorren sus bambalinas.

Como podemos apreciar tanto en la fotografía que abre este artículo como en la que acompaña estas líneas, ambas tomadas a finales de los 70 – la segunda en 1976, más concretamente – el estrenado en el 75 se destacaba por el color blanco tan propio de la hermandad del Zumbacón y la tela de raso, que tomaba forma con una secuencia de bambalinas más cortas de lo habitual, luciendo en el techo de palio unos llamativos bordados que rodeaban el típico escudo mercedario.

No podía faltar en esta ocasión el mítico y recordadísimo palio que antaño se meciese sobre el valiosísimo grupo escultórico de Juan de Mesa. El primer paso ochavado que pudo verse en la ciudad califal cubriría a Nuestra Señora de las Angustias desde 1937 hasta 1957. Para entonces, la cofradía de San Agustín se vio obligada a dejar de usarlo por petición expresa del Obispado, hecho que motivó que terminase en manos de la Hermandad del Prendimiento convirtiéndose en un curioso estreno con el que la Virgen de la Piedad lograría captar la atención ya en 1959. Este cambio hizo necesaria una reforma que pasaba por suprimir la ochava, adaptándolo a la extendida forma rectangular.

La adquisición del histórico paso y la candelería supuso un coste de 85.000 y 3.000 pesetas respectivamente para la corporación del Martes Santo, que deseaba hacerse con el conjunto de estilo renacentista, que en sus orígenes contaba con unas andas de 5 x 2,5 metros ejecutadas por la Cooperativa de Ebanistas. Además, en la curiosa instantánea que pone imagen a estas palabras – con la dulce Virgen de la Piedad durante su salida procesional de 1970 – se pueden contemplar fácilmente en la bambalina trasera los inconfundibles bordados del que un día fuese el palio de la Virgen de las Angustias, elaborados por las Hermanas Adoratrices y que recientemente se emplearon para realizar un manto para la dolorosa de Juan Martínez Cerrillo. Cabe recordar que una parte considerable de esos mismos bordados fueron se utilizaron también para enriquecer una saya de color rosa, tarea que cayó en manos del bordador cordobés y hermano de la hermandad del Martes Santo, Francisco Mira Montoro.

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