Sevilla, ⭐ Portada, 💚 El Rincón de la Memoria

Pasos con ruedas para el Gran Poder

Los documentos se expusieron en la muestra que recientemente acogió la sede de la Fundación Cajasol

En los archivos de la corporación de la Madrugada aparece en diciembre de 1874 el extracto de una carta enviada al Cabildo donde se manifiesta: “Que hace algunos años viene lamentando la citada Corporación que al verificar la estación con sus Sagradas Imágenes en la Santa Iglesia Catedral en la noche del Jueves al viernes Santo según proviene su Regla, y durante todo el tránsito que con el indicado objeto recorre, no cesan de escucharse descompasadas voces de los mandaderos de que han tenido que valerse hasta hoy para transportar sus pasos, quienes con que hoy se encuentra. Así lo esperan de la reconocida ilustración y católico fervor de esta religiosa corporación. Sevilla, catorce de Diciembre de mil ochocientos setenta y cuatro”. Acompañaba un borrador del proyecto de aparato para conducir por la estación los pasos de la corporación, con fecha del 6 de noviembre de 1874.

Cuando en 1875 los pasos de la Hermandad del Gran Poder salen con ruedas los sevillanos estallaron frente a un cambio que no pasó desapercibido. La hemeroteca recoge tan solo algunas de las opiniones que se vertieron ante un invento que no fue del agrado del pueblo. E incluso sucedieron varios incidentes, como la rotura de dos velas o dos guardabrisas que acabaron hiriendo a un guardia civil. El paso de palio chocó contra una farola situada en la calle Sierpes, rompiéndola. El diario La Andalucía recoge que “el nuevo aparato de locomoción que se ha empleado en los pasos de la cofradía del «Gran Poder» no ha dado el resultado que se deseaba por el mucho balanceo que la marcha imprime a las efigies, debido, según parece, a que el mecanismo carece de muelles y contrapesos bastantes para hacer más dulces los desniveles del terreno. Asegúrase que la efigie de Cristo ha sufrido algunos desperfectos si bien de poca importancia”. Y eso que días antes operarios del Ayuntamiento se habían afanado en reparar los baches que salpicaban el itinerario de la corporación. Esta iniciativa tan solo duró un año, pues debido a las críticas, en 1876 los pasos volvían a ser sacados por costaleros.

La segunda vez

En el convulso año de 1930 el 27 de enero, por indicaciones del Cardenal Ilundain, la Hermandad del Gran Poder. Nuevamente la prensa nos aporta luz sobre este asunto. La revista Mundo Gráfico, que por otra parte ha dejado imágenes de las cofradías para la historia, contiene un reportaje de J. Muñoz San Román bajo el título “Los «costaleros» de las cofradías sevillanas”. En los primeros párrafos puede leerse: “La circunstancia de que una de las más importantes cofradías sevillanas haya realizado una prueba para sustituir a los costaleros por una máquina en la conducción de los pasos durante las procesiones de Semana Santa, ha dado a aquellos sufridos hombres estado de actualidad no solo en Sevilla, sino entre cuantos españoles fuera de la gentil ciudad andaluza se preocupan de que no llegue a perderse el sentido típico en las manifestaciones populares”.

Varias personas ante el paso de palio de la Virgen del Mayor Dolor y Traspaso con el que se realizaron las pruebas

Tras describir el ensayo realizado por la corporación con el palio de la Virgen del Mayor Dolor y Traspaso, el periodista cierra la información recogiendo su punto de vista sobre este experimento no sin antes manifestar que: “Los costaleros imprimen a los pasos un movimiento sui generis muy airoso y sugestivo. Sobre todo a los pasos de las Vírgenes, haciendo moverse a los palios de terciopelo con bordados de oro y varas de plata, con una flexibilidad encantadora. Y ese movimiento rítmico y alegre de los pasos de Semana Santa proporciona al público una de sus más puras satisfacciones llamando con vivo interés a su curiosidad”. Concluye que: “Por esa circunstancia, y porque los costaleros representan la tradición que es alma y vida de esta clase de espectáculos populares, Sevilla entera vota por la perduración de su existencia como uno de los elementos más eficaces en la organización de las fiestas de Semana Santa. Hacer otra cosa supondría perpetrar un atentado contra lo que tan arraigadamente ha logrado penetrar en este tan sencillo corazón del pueblo”. El invento, obra de Luis Ybarra Osborne, finalmente no convenció a la hermandad.

Otro intento fallido

A la tercera tampoco fue la vencida. El 1 de noviembre de 1972, Rafael Ponce Jiménez idea un paso de tracción a motor eléctrico que incluía varios movimientos. De esta forma, el paso podía simular que contaba con costaleros que iban de costero a costero e incluso se levantaba y lograba arriarse posteriormente. Incluso se presentó una maqueta para que pudieran observa el resultado a menor escala. Tampoco funcionó. Y es que, aunque las iniciativas tuvieron un origen distinto, al final ofrecieron idéntico resultado, no siendo del agrado de la ciudadanía. Porque si en algo coincidieron diversos sectores es que el movimiento que producen los costaleros es inimitable.

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