El Rincón de la Memoria, Sevilla

Una instantánea que cumple un siglo

De entre las publicaciones que tuvieron más éxito durante el primer tercio del siglo pasado nos encontramos con “Mundo Gráfico”, una revista de periodicidad semanal, que solía salir los miércoles, y que se caracterizaba por la gran profusión de fotografías. De hecho es uno de los ejemplos más preclaros del fotoperiodismo, destacando también por ser una de las publicaciones más modernas. Política, espectáculos, moda, con gran profusión de instantáneas que acompañaron a los españoles hasta 1938, año en el que desaparece del panorama periodístico español.

A lo largo de su trayectoria también dedicó parte de sus reportajes a las tradiciones más arraigadas. Fue el caso de la Semana Santa, que aparece en sus páginas en esta ocasión, reproduciendo una fotografía donde se observa el segundo de los pasos de la hermandad del Valle. Según recoge la citada revista, se trata d “El famoso Cristo de la Coronación, uno de los más bellos y artísticos pasos que figuran en las procesiones de la Semana Santa de Sevilla”. En este caso, la confusión es más que evidente, ya que se trata de Nuestro Padre Jesús con la Cruz al Hombro, y no del primero de los pasos de la corporación del Jueves Santo, como probablemente pensó el cronista.

La hermandad llegaba a 1918 con varios cambios e importantes estrenos. Si en 1916 comenzaba a acompañar a la hermandad la Banda de Música Municipal de Sevilla, tan solo dos años más tarde tenía lugar uno de los grandes estrenos de la Semana Santa de la capital andaluza. Se trató del paso para el misterio de la Coronación de Espinas, de estilo rococó y que llamó la atención por su pequeño tamaño, con espejos en los huecos calados de la talla, siendo esta una de sus características, siendo conocido posteriormente como “el de los espejitos”. De líneas rectas con faroles en las esquinas y faldones rojos con adornos en oro, fue diseñado por Gonzalo Bilbao. Ese año, además, el Cristo de la Coronación sería restaurado por Francisco Espinosa de los Monteros.

Por aquel entonces la hermandad del Valle residía en el Santo Ángel, adonde llegó en 1892 y donde residió hasta 1970, cuando se trasladó a la Anunciación, donde aún reside. El paso, adquirido a la corporación de Montserrat aparece con los cuatro faroles estrenados en la Semana Santa de 1911. Precisamente estas andas salen por primera vez formando parte de la hermandad del Jueves Santo en 1900. Luce los relieves que procedían del anterior y que representaban la muerte de Goliat, Oración en el Huerto, Sentencia, Prendimiento, Columna y Azotes, Presentación en el Templo, Coronación de Espinas y Ecce Homo. En las esquinas, la degollación del Bautista, la parábola del hijo pródigo, el juicio de Salomón, Judit y Holfernes y la escena de Jael matando a Sísara. El titular aparece sujetando la cruz con una mano, extendiendo la otra, tal y como sigue apareciendo hoy en día. Este cambio se acometió en 1909, pues antes el Nazareno abrazaba la cruz con las dos manos. También se le suprimió un mechón de pelo que le caía por el lado derecho.

El Nazareno aparece luciendo la túnica que bordara Teresa del Castillo en 1881 -basada en el diseño de su esposo, Antonio del Canto Torralvo- ante las Santas Mujeres, tal y como sucedió desde los cambios introducidos desde 1909, pues los años anteriores el segundo de los pasos llevó hasta doce figuras. Según Carrero, “multitud de figuras lleva este paso, que si bien fueran buenas podrían disculparse, pero ninguna vale nada, a excepción de la Verónica y el Señor, que es imagen antigua; así lo indican los historiadores”. El paso lo completaban El Cirineo, varios judíos, los ladrones y dos ángeles con faroles.

La hermandad se encontraba por aquel entonces introduciendo una serie de reformas. Si en 1903 la escena del segundo paso queda reducida al Nazareno y las Santas Mujeres, al año siguiente será el palio el que sufra la supresión de San Juan y María Magdalena, imágenes que acompañaban a la Virgen Del Valle durante su estación de penitencia a la catedral.