Córdoba

Paz y Esperanza infinita

Durante el confinamiento decenas de imágenes cargadas de un especial significado se multiplicaron por las redes sociales. Escenas dotadas de una singular simbología que hablaban de nosotros mismos, el peculiar modo que el cofrade tiene de relacionarse con aquella imagen devocional que ocupa un lugar de privilegio en su altar de cabecera y es fuente inagotable, alfa y omega, de sus más profundos sentimientos, aquellos que se nutren ser auténtica fe, tan necesaria en los tiempos de tribulación que nos ha tocado vivir. 

Mientras la realidad actual se debate inmisericorde entre la huida hacia delante y decenas de conatos de desandar el sendero recorrido, y ante la amenaza de que el dolor más fiero vuelva a instalarse en nuestra cotidianidad, una de estas escenas imposibles de abarcar con palabras ha vuelto a recorrer las redes sociales para retumbar como un aldabonazo en el alma de quién ha tenido la fortuna de cruzarse con ella. 

Una imagen recogida por la periodista Belén Porras… «No he podido evitar hacer esta foto. No sé muy bien la razón, pero me ha impactado»… comentaba ilustrando con sus palabras la especialísima fotografía protagonizada por Nuestra Señora de la Paz y Esperanza, la Paloma de Capuchinos que reina eternamente en su capilla de la iglesia conventual del Santo Ángel de Córdoba frente por frente al icónico Cristo de los Faroles. 

Una emotiva e impactante escena que funde de manera metafórica la lucha cotidiana que a todos nos toca vivir y la trascendencia que se experimenta al encontrarse cara a cara con la divinidad, con el mismísimo Dios encarnado o su bendita Madre, a cuya mano dulce y poderosa nos agarramos en medio de la zozobra de la tempestad para alcanzar la luz infinita de la Verdad. Una fotografía sencillamente maravillosa, dotada de una fuerza indiscutible, con la que tantos podemos identificarnos…

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