Pedro Ignacio García Rivero: «La Hermandad de la Macarena no necesita salvadores»

La carrera electoral en la Hermandad de la Macarena suma un nuevo aspirante a la máxima responsabilidad de la corporación de San Gil. Pedro Ignacio García Rivero ha hecho pública su decisión de concurrir a las elecciones previstas para el próximo mes de noviembre, convirtiéndose en el tercer candidato confirmado tras la renuncia de Eduardo Dávila Miura.

Una decisión meditada y motivada por la responsabilidad

En una carta abierta dirigida a todos los hermanos, García Rivero explica que «Ante la imposibilidad de hacerlo personalmente a cada uno de vosotros, me permito dirigiros estas breves líneas para anunciaros mi decisión de presentar candidatura a Hermano Mayor de nuestra Hermandad de la Macarena».

El candidato recuerda que «No ha sido ésta, como comprenderéis, una determinación fácil ni tomada a la ligera. Jamás hubiera imaginado siquiera planteármela y nunca ha sido mi objetivo». Señala que únicamente «Sólo las especiales circunstancias que está viviendo nuestra Hermandad y sólo el sentido de la entrega y la responsabilidad con esta Corporación, que me inculcaron desde niño, me han impulsado a dar este paso adelante».

Subraya que su candidatura no pretende erigirse en salvador de la Hermandad: «No lo doy, por supuesto, como salvador de nada, porque nuestra Hermandad no necesita salvadores. La Hermandad de la Macarena lleva cuatrocientos treinta años a salvo bajo el manto de la Santísima Virgen y alentada por el Espíritu Santo».

Serenidad como vía para la reflexión y el reencuentro

García Rivero pone el acento en la necesidad de reforzar la concordia interna: «Lo que necesita nuestra Hermandad, en estos momentos de evidente tribulación, son hermanos con conocimientos, criterio, coherencia, generosidad, abnegación, ilusión, confianza y, sobre todo, serenidad».

A partir de esa serenidad, explica, será posible la reconciliación: «Con la serenidad vendrá la reflexión, el reconocimiento de los errores que podamos haber cometido, el perdón y el abrazo inevitable que un día –más pronto que tarde– nos daremos todos los macarenos de buena fe». Añade que «Con la serenidad, los conocimientos, el criterio y la toma meditada, coherente y generosa de decisiones volverá esta Hermandad a lo que nunca ha dejado de ser para nosotros ni en los peores momentos: nuestro orgullo y cauce de vida cristiana por el que llegar a Dios».

Una candidatura basada en experiencia, ilusión y coherencia

El candidato destaca su propia preparación y disposición: «Me presento a Hermano Mayor porque estoy convencido de contar con los conocimientos, la ilusión, la confianza, la capacidad de sacrificio y la serenidad necesaria para emprender este reto. Si no fuera así, tened por seguro que no lo haría, como seguro no lo haría ninguno de vosotros».

En relación con el equipo que le acompañará, García Rivero anuncia: «Me presento a Hermano Mayor porque vamos a ofreceros una candidatura a Junta de Gobierno nueva y diversa, formada por hermanos que también habrán de tener ese bagaje y que, sobre todas las cosas, serán buenas personas. De nada serviría una Junta de Gobierno muy eficaz –que lo será– si no está formada por buenas personas».

Llamamiento al respeto durante el proceso electoral

Entre sus prioridades, el candidato señala que su objetivo será «Si me otorgáis vuestra confianza, mi más firme propósito y mi más vivo deseo será recomponer la paz y la unidad en nuestra Casa. Una paz que haga viable, en un futuro no muy lejano, el consenso para el que, directa o indirectamente, hemos trabajado algunos hermanos en los últimos meses y que no ha sido posible alcanzar. No será fácil, lo sé. Pero, estoy convencido de que merece la pena intentarlo y de que, con la ayuda de todos, lo vamos a conseguir».

García Rivero hace un firme llamamiento al respeto: «Prometo y pido respeto en los próximos meses y durante el proceso electoral. Respeto a otras posibles opciones que puedan presentar hermanos nuestros. Respeto a los que nos han precedido en el gobierno de la Hermandad. Respeto a todos los macarenos, que no dejan de darnos ejemplo de amor a sus Sagrados Titulares y a su Hermandad, aun en las circunstancias más difíciles. Respeto a los que nos estarán viendo desde el cielo, y a los que no podemos defraudar. Respeto al mundo de las Hermandades y Cofradías, en el que tenemos la obligación de ser ejemplares. Respeto a la Santa Madre Iglesia. Y respeto, sobre todo, a la Santísima Virgen y a Dios, Nuestro Señor. Que nadie ofenda a nadie en sus nombres».

Asimismo, asegura que su participación se mantendrá alejada de polémicas: «Por ello, y porque quiero ser congruente con los principios y valores que defiendo, me comprometo ante vosotros a no participar del ruido de campañas electorales más propias de otros ámbitos que de quienes, simplemente, nos ofrecemos a gobernar una Hermandad, que no es otra cosa que una gran y diversa familia. Intentaré, por supuesto, haceros llegar nuestras ideas y nuestras intenciones y estaré, por supuesto, a vuestra disposición para cuanto queráis conocer de ellas, pero sin olvidar nunca que somos una asociación de fieles cristianos, no otra cosa».

Trayectoria y contexto electoral

Pedro Ignacio García Rivero cuenta con una amplia experiencia dentro de la Hermandad de la Macarena: «fue prioste del Rosario entre 2001 y 2005 y desempeñó el cargo de prioste de la Esperanza entre 2005 y 2013, en el primer mandato de su tío, Manuel García». Además, es hermano de «Fernando García Rivero, actual consiliario tercero».

Con su incorporación, ya son tres los aspirantes a liderar la corporación: José Luis Notario, actual consiliario segundo; Fernando Fernández Cabezuelo; y el propio Pedro Ignacio García Rivero. Los tres aspiran a marcar el rumbo de la Macarena en los próximos cuatro años. Los hermanos decidirán.