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Sevilla, ⭐ Portada

Pedro Manzano restaurará al Cristo de la Salud de la Carretería

Los hermanos de la Carretería, reunidos en cabildo general de carácter extraordinario, han aprobado la restauración del Santísimo Cristo de la Salud, titular cristífero de la corporación hispalense. La intervención será acometida, tras la próxima Semana Santa por el contrastado restaurador Pedro Manzano y tendrá una duración estimada de seis meses. Una elección que permite aventurar un éxito asegurado toda vez que nos hallamos ante uno de los profesionales más cualificados y respetados de la restauración contemporánea. La intervención prevé subsanar determinadas fisuras detectadas y problemas de policromía, derivadas del paso del tiempo y de la «influencia meteorológica», tal y como han confirmado a este medio fuentes de la hermandad.

Nada se puede asegurar sobre qué escultor esculpió la talla del Santísimo Cristo de la Salud. Sin embargo, a lo largo de su existencia ha sido atribuida a diversos artistas. En su momento, se dio por buena la adjudicación a Martínez Montañés. Se han encontrado semejanzas entre la imagen y, entre otros, el Santísimo Cristo del Calvario, el Crucificado del convento de los Mínimos de Triana, el de la Clemencia (por el modo cómo ha sido trabajada la madera especialmente en las extremidades) y el Crucifijo de la Vera Cruz de la parroquia de la O de la localidad gaditana de Sanlúcar de Barrameda, esculpidos el primero por Francisco de Ocampo en 1611, el segundo de Martínez Montañés en 1603 y los otros atribuidos al propio Ocampo, lo que hace que la talla del Santísimo Cristo de la Salud, sea atribuida al citado escultor. No ha faltado quien lo crea de Andrés de Ocampo (tío de Francisco), por la constante confusión de obras entre las esculpidas por tío y sobrino e incluso, de Pedro Roldán.

Otras teorías apuestan por la autoría por parte de imagineros relacionados de una u otra forma con la Archicofradía. Serían los casos de Matías de la Cruz y de Juan de Oviedo. Tampoco existe unanimidad sobre la fecha en que fue esculpido. Lo que parece cierto, es que es anterior a todos los citados.

La extraordinaria talla se encuentra estilísticamente en la transición del manierismo al barroco. Podría considerarse como el Cristo más austero de todos los barrocos y calificarlo como el Crucificado tipo de la idea post-tridentina. En contraste, con inequívocos detalles barrocos, se aprecian vestigios góticos, especialmente en el modo como aparece trabajado el pelo y el paño de pureza que es de pliegues amplios y lo tiene recogido en la parte posterior del lado derecho con una airosa moña y sujeto con una cuerda, que deja descubierta la cadera derecha.

En cuanto a sus medidas, son las siguientes: altura, 170 cm.; el brazo derecho, 23; el antebrazo, 30; mientras que el izquierdo 22 y 25 cm. respectivamente. Según el restaurador don José Rodríguez Rivero-Carrera, la materia prima utilizada por el escultor es la madera de ciprés. La policromía que muestra la imagen es de tonos claros y presenta una gran sensación de realismo. Luce juego de potencias labradas en plata sobredorada de los orfebres y hermanos Martín Díaz. La cruz actual fue construida en 1991. Es lisa y de pino de Oregón, sin nudos, de un diámetro un centímetro mayor que la anterior, quebrada durante la estación de aquel año.

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