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Sevilla

Pedro Manzano restaurará al Soberano Poder de San Gonzalo

La Hermandad de San Gonzalo ha celebrado este miércoles un Cabildo General de carácter extraordinario con un trascendental punto en el orden del día, exponer el informe realizado acerca del estado de conservación de Nuestro Padre Jesús en su Soberano Poder. Un cabildo del que, en virtud de la aprobación otorgada por los hermanos, ha derivado que la imagen será intervenida por el restaurador Pedro Manzano por un plazo estimado de cinco meses, tiempo en el que el Señor estará retirado del culto para ser trasladado al taller de Manzano. Así mismo el Cabildo aprobó la restauración y remozamiento del altar de la parroquia de San Gonzalo, trabajos que serán realizados por el taller del dorador Enrique Castellanos Luque.

Cabe recordar que tras la convocatoria del cabildo, la Junta de Gobierno de la Hermandad de San Gonzalo emitió un comunicado acerca del estado de Conservación de la imagen de Nuestro Padre Jesús en Su Soberano Poder ante Caifás, y su posible intervención. En el comunicado, suscrito por el hermano mayor de la cofradía, José Fernández López, se explicaba que “es obligación de la Junta de Gobierno velar por la mejor conservación posible de las imágenes de Nuestro Benditos Titulares”.

“A tal efecto, -prosigue el texto- como se informó en el pasado Cabildo General Ordinario, la imagen del Señor fue llevada al Hospital Quirón Infanta Luisa para la realización de un TAC y radiografías digitales previas al informe de conservación a realizar por el reconocido conservador/restaurador D. Pedro Manzano. Una vez realizado el informe éste será expuesto a los hermanos en el Cabildo del próximo día 17 para su consideración. El calendario aconseja que, de aprobarse alguna intervención, se haga cuanto antes, ya que esperar al Cabildo General Ordinario de principios de año generaría un estrés innecesario previo a Cuaresma”.

“Finalmente, me gustaría enviaros un mensaje de tranquilidad. La imagen de Nuestro Señor en Su Soberano Poder no sufrió daño alguno en la Estación de Penitencia de este año, permaneciendo firme y segura y luciendo en todo el esplendor de su unción sagrada. Sin embargo, preservarlo y cuidarlo con todo el mimo devocional es nuestra obligación filial”, concluye.

La imagen de Nuestro Padre Jesús en su Soberano Poder de la Hermandad de San Gonzalo, que ejecutara en 1975 Luis Ortega Bru, y que finalizara en 1976, puede ser calificada como una de las piezas señeras de la imaginería sevillana durante el siglo XX. Su disposición física muestra la cabeza inclinada hacia abajo y hacia la izquierda, siguiendo el ritmo de la composición global del paso de misterio actual, sin volver la mirada totalmente hacia Caifás. Las facciones del rostro son marcadas y armónicamente proporcionadas. Podemos destacar los ojos tallados y pintados en la madera, y los labios carnosos que configuran la boca entreabierta, en la que se pueden vislumbrar los dientes y la lengua, marcando con absoluto realismo la acción de hablar.

El análisis global de la obra completa deja claro, tras su simple observación, la actitud física valiente e incluso atrevida con la que está concebida. Ortega Bru no quiere ajustarse a los cánones clásicos de la representación iconográfica de los Cautivos, tradicionalmente tratados de manera frontal, y, siguiendo las concepciones propias de su quehacer, sorprende al crear un cuerpo en movimiento, en una disposición casi imposible y contraria a las leyes no escritas de la imaginería procesional. Se capta, en toda la representación, la fugacidad de un impulso marcado pero a la par serenado por la expresión del rostro de Cristo. No es el cuerpo de Nuestro Padre Jesús en su Soberano Poder de Ortega Bru el de un Nazareno. Su zancada no es potente ni determina un esfuerzo físico considerable para portar la Cruz. De hecho, el compás de las piernas no es excesivo.

En la Historia del Arte no faltan ejemplos de un movimiento similar al que presenta el titular de San Gonzalo, especialmente durante el siglo XVI, en la etapa del Renacimiento tardío o Manierismo, y en los campos de la pintura y el grabado. El cuerpo está totalmente anatomizado y mide aproximadamente 1,85 metros de altura, sin la peana. La pierna derecha se flexiona hacia delante, mientras el pie se asienta con firmeza en el suelo. La izquierda, en plano hacia atrás desde la rodilla, se apoya sobre los dedos del pie flexionándolo contundentemente, pero muy próximo, en el eje de apoyo longitudinal, a una imaginaria línea paralela al otro apoyo.

El tronco, de potentes formas, sigue la disposición del movimiento de las piernas, elevándose el hombro izquierdo y, para continuar el gesto expresivo de la cabeza, esta vira aproximadamente unos cinco grados sobre su eje natural contrario a la evolución de la misma. El tratamiento potente y expresivo con el que están talladas las manos es tradicional del trabajo de Ortega Bru, apareciendo en su actitud cautiva la derecha sobre la izquierda. A falta de un estudio más revelador sobre materiales, indiquemos que, excepto la actual peana de cedro, la imagen está tallada completamente en madera de pino de Flandes. La policromía está realizada al óleo, aplicándose veladuras con acuarela antes de la utilización de los barnices.

 


Fuente documental | Hermandad de San Gonzalo

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